lunes, 6 de octubre de 2008

EL SOCIO





'El Socio' de Ibagué

La Policía, el DAS y la DEA están tras las huellas de un personaje que con un derroche digno de otros tiempos ha seducido a media sociedad tolimense.
Fecha: 07/08/2002 -1053
Ibagué quiza no habIa tenido una fiesta igual. Fue el 29 de septiembre del año pasado en los jardines de la hacienda Palma del Río, en las afueras de la ciudad. El lugar estaba repleto y no faltaron figuras prominentes de la sociedad tolimense, entre ellos algunos industriales. Había tres orquestas, ni más ni menos que el Grupo Niche y Matecaña de Cali y Los Betos de Barranquilla. Hubo corrida de toros. Los mejores mariachis amenizaron el banquete y el whisky sello azul fluyó a chorros. El anfitrión, que celebraba su cumpleaños, tiene una debilidad especial por la cultura mexicana y patrocina un grupo de mariachis que envía con frecuencia a Guadalajara para que actualicen su repertorio y sus trajes. La rumba tenía sorpresas: se rifaron entre los asistentes cuatro motos de alto cilindraje (de unos ocho millones de pesos cada una) y varios premios de consolación en dinero en efectivo que iban de los 500.000 al millón de pesos. El agasajo no terminó ahí. Dos días después de la fiesta, el primero de noviembre, fueron contratados tres vuelos charter para llevar a varios de los invitados de regreso a sus casas. Así, el HK-2907 partió a las 9:30 de la mañana desde Ibagué con destino final Barranquilla con los ocho integrantes del grupo Los Betos. A las 10 de la mañana salió el HK-2376, también para La Arenosa. Y a las 10:50 el HK- 853-0 decoló con cinco pasajeros hacia Villavicencio.¿Quién, en medio de la recesión colombiana, se podía dar el lujo de semejante derroche, digno de las parrandas de los capos del narcotráfico en sus épocas doradas? Se trata de un desconocido para la mayoría de los colombianos: Eduardo Restrepo Victoria, un huilense de 43 años de aspecto bonachón. Para la sociedad ibaguereña, sin embargo, Restrepo ?a quien todo el mundo llama por el apodo de 'El Socio'? es bien conocido. A muchos los ha convertido en sus amigos a punta de fiestas y regalos. A otros los ha puesto a levantar las cejas con asombro y a dudar del posible origen de su fortuna. Y algunos están francamente preocupados porque le toque a Ibagué la enfermedad del dinero fácil que minó y corrompió a muchos estamentos en otras ciudades colombianas. "Se nos tomaron el pueblo", dijo un líder cívico de la ciudad, que comentó que no es casualidad que la historia de 'El Socio' no haya sido noticia a pesar de que las autoridades nacionales, y aun internacionales, lo tienen en la mira desde hace rato y ya poseen indicios serios de que puede ser todo lo que parece.

Alto perfil Quizá por la presión policial a Restrepo no se le ha vuelto a ver por Ibagué. Pero hasta hace unos meses se pavoneaba con sus botas texanas y su Rolex de oro en un estadero del barrio de El Salado que tiene la particularidad de contar con una pista especial para exhibición de caballos de paso fino. Es que a 'El Socio' le fascinan los caballos a tal punto que todos sus cinturones llevan hebillas grabadas con figuras equinas. Precisamente lo echaron de menos en la cabalgata de las fiestas de San Pedro y San Juan de la semana pasada pues en junio de 2001, durante el desfile de San Juan, elegante, con perfecto control de su finísimo caballo, la gente se quedó boquiabierta de verlo al frente de una jinetada de 28 caballos pura sangre.Llegaba a los bares aparatosamente. Siempre rodeado de sus hombres de confianza, se tomaba varias mesas y, con frecuencia, invitaba a todos los asistentes. "Tampoco era raro que si le gustaba alguna mujer enviara a uno de sus guardaespaldas para que la llevara a su mesa, sin importar si ella estaba con el novio. Si a él (el novio) no le gustaba se metía en problemas", relató a SEMANA uno de los administradores de una discoteca frecuentada por 'El Socio'.Le gustaban tanto las discotecas que terminó comprando una de las más concurridas de la ciudad. Como todo lo suyo, el inmueble no figura a su nombre sino al de uno de sus amigos cercanos, pero varios testigos relataron a SEMANA cómo Restrepo se empeñó en comprar la discoteca a como diera lugar. Los dueños le dijeron que no estaba a la venta. Entonces les advirtió que construiría una al frente, más grande y lujosa. "Un buen día apareció con 300 millones de pesos y nos dijo que teníamos que vender. En ese momento supimos quién era realmente el comprador y sin querer nos tocó venderle el lugar para no meternos en problemas con él", dijo uno de los antiguos dueños del lugar.Antes de esfumarse 'El Socio' vivió en el barrio de Cádiz, uno de los mejores de Ibagué, y allí tampoco pasó inadvertido. Algunos vecinos recuerdan que un día, por ejemplo, "sin mayor problema, cerró hasta bien entrada la noche toda una cuadra para hacer una fiesta con un grupo de mariachis". Ibagué, una ciudad de 386.000 habitantes, tiene un círculo social pequeño. Por eso allí se sabe todo y la exuberancia de 'El Socio', sus invitaciones colectivas en las discotecas, sus fiestas ruidosas, sus caballos vistosos y su pinta se han convertido en tema obligado en los corredores del Club Campestre, los restaurantes y las reuniones sociales. Otro de los gestos que ha dado mucho de qué hablar son sus ostentosos regalos. El más comentado ha sido el de la camioneta BMW 4x4 último modelo, que permanece estacionada en el garaje de un elegante edificio, que le obsequió a una reconocida señora ibaguereña. Ella se negó a recibirlo. Pero Restrepo se salió con la suya: si no se la aceptaba la tiraría por un barranco. Así que, resignada, ella la guardó en su garaje. Algunos afirman que el propósito de ese regalo, que ronda los 250 millones de pesos, no fue otro que el de ganarse la buena voluntad de una dama de la aristocracia local para poder ser admitido en el Club Campestre. El origen ¿De dónde viene Restrepo y cómo hizo semejante fortuna que tan fácilmente dilapida? Varios ibaguereños lo conocieron por ser sobrino del reputado agrónomo de la región Armando Restrepo. Un amigo cercano de éste sostiene que Eduardo dependía de su tío, quien no era un hombre acaudalado y vivía de su trabajo como administrador o asesor técnico de varias fincas de la región. Armando fue asesinado en 1992 y su sobrino Eduardo se fue de la región por algún tiempo. Nadie precisa bien cuánto. Después llegó a la ciudad con los bolsillos llenos. Nadie en Ibagué dice con certeza a qué actividad se dedica Restrepo: unos dicen que ha tenido buen ojo en finca raíz, otros que lo suyo ha sido la compraventa de carros y que tiene negocios también en Armenia, Pereira y en algunas ciudades de México, sitios a los que viaja con mucha frecuencia. Pero en Colombia una persona que se haga tan rica en tan poco tiempo y sea tan ostentosa en su gasto ?con los riesgos que esto tiene en un país donde el secuestro es epidémico? por supuesto que pone a todo el mundo a sospechar.Su fortuna y su cercanía a algunos funcionarios públicos ha sido tema de discusión en varios consejos de seguridad."Se ha cuestionado la presencia de 'El Socio' en varios actos públicos y oficiales así como la relación que tienen con él, un hombre de dudosa reputación, miembros de la alta sociedad, del gobierno municipal y del departamental y algunas autoridades", dijo a SEMANA un alto funcionario de la gobernación del Tolima que ha estado presente en estas reuniones. Preguntado sobre el tema, el alcalde de Ibagué, Jorge Tulio Rodríguez, sostiene que no lo conoce personalmente. "Lo conozco por chisme. Yo no puedo atestiguar si es comerciante o no. No sé si vive en Ibagué. Si usted me dice es aquel yo le digo sí, ese es, pero no tengo ni idea dónde está ni a qué se dedica. Es del tipo de personas que aparecen y desaparecen". Las autoridades nacionales sí le han venido siguiendo la pista a Restrepo para indagar sobre sus actividades y el origen de su polémica fortuna. Incluso fuentes de la DEA confirmaron a SEMANA que esa agencia antidrogas estadounidense también está adelantando una investigación sobre Restrepo Victoria. Según informes de inteligencia, a los que tuvo acceso SEMANA, Restrepo Victoria es dueño, a través de terceros, tan sólo en Ibagué, de una docena de lujosos apartamentos, oficinas en un elegante centro comercial, cuatro casas en exclusivos sectores residenciales, restaurantes, discotecas, varios costosos vehículos, fincas y la hacienda de la gran fiesta, Palma del Río, que tiene 157 hectáreas en la vereda Buenos Aires, cerca del Alto de Gualanday, a pocos kilómetros de Ibagué. También tiene varias propiedades en Pereira y Armenia. Gran parte de éstas figuran a nombre de dos de sus hermanas.Las labores de inteligencia indicaban que algunas de las propiedades de Restrepo estaban siendo utilizadas "para actividades ilícitas de narcotráfico". Con base en esta información un fiscal regional dio la orden de allanarlas el pasado 23 de mayo a las 9:30 de la mañana. En un impresionante despliegue, oficiales de la Sijin y de la Unidad de Reacción Inmediata (URI) de la Fiscalía General llegaron simultáneamente a cuatro casas del exclusivo conjunto residencial Caminos del Vergel, en las afueras de Ibagué. A pesar de que ninguna de las cuatro casas figura a nombre de Restrepo en una de ellas el grupo de la Sijin y la Fiscalía encontró que vivía una de sus hermanas y en otra su familia. Las otras dos viviendas allanadas eran habitadas por amigos de Restrepo. Aunque en todas se encontraron varias armas (incluidas subametralladoras) y abundante munición, la mayoría con permiso para porte, no hubo capturas pues no se encontraron las pruebas de "actividades ilícitas" en esos inmuebles. El 'dossier'Los informes confidenciales de inteligencia a los que tuvo acceso SEMANA (que es necesario aclarar no constituyen una prueba judicial) arrojan luz sobre la polémica fortuna de Restrepo.Según las autoridades policiales 'El Socio' surgió durante el período en el que los capos del norte del Valle comenzaron a desplazar sus actividades hacia el Tolima como retaguardia estratégica para los carteles frente a la persecución de las autoridades.Así, por ejemplo, luego de consolidarse a finales de la década de los años 80 como uno de los principales capos del Valle, Henry Loaiza Ceballos, alias 'El Alacrán', desplazó su centro de operaciones hacia el Tolima. De acuerdo con los reportes de inteligencia, "El Socio' era parte de la organización de 'El Alacrán', y entre otros coordinaba la llegada de pasta de coca desde el Perú y el posterior envío de la cocaína hacia México y Estados Unidos". Dicen los reportes oficiales ?que, dicho sea de paso, según las autoridades, han tomado varios años de trabajo de inteligencia? que en 1996, después de la entrega a la justicia de 'El Alacrán', varios de sus hombres escalaron rápidamente, "como fue el caso de Darío Pérez, alias 'Pateloro'; Diego Montoya, alias 'Don Diego', y Eduardo Restrepo Victoria". Hacia finales de los años 90, asegura uno de los documentos, esa nueva generación entró en una violenta guerra con los antiguos capos por la consolidación definitiva del poder. Según éste, luego de las muertes de William, hermano de Helmer 'Pacho' Herrera, y de Edgar Marroquín, "se reunieron en Venezuela algunos miembros de la organización del 'El Alacrán' con Eduardo Restrepo Victoria con el fin de coordinar los movimientos desde el Tolima. En esa reunión se decidió dejar al frente de todas las operaciones de 'El Alacrán' en ese departamento a Restrepo Victoria". Si bien es cierto que las autoridades en Colombia y Estados Unidos tienen voluminosos expedientes que develarían el misterio de la historia de Restrepo Victoria como la clásica de un jefe del narcotráfico que dilapida su dinero tan fácil y rápidamente como lo consigue, aún no existe un proceso judicial sólido que confirme todas estas acusaciones. Parte de las razones que han impedido judicializar a este personaje radican en que, como explicó a SEMANA un investigador del DAS de alta jerarquía, cuenta con un esquema de seguridad con comunicaciones sofisticadas y teléfonos satelitales para evitar ser interceptado. "También cuenta para su seguridad personal con gente bien conectada y los lazos de amistad que ha tejido con varios funcionarios lo protegen de acciones que puedan perturbar sus intereses", afirma el investigador. Es decir, su generosidad habría pagado.Las autoridades establecieron, por ejemplo, que su jefe de seguridad es un ex oficial del Ejército, conocido con el alias de 'El Pecoso', quien también cumple funciones de testaferro y es propietario de una compraventa de carros en Ibagué, ubicada sobre la avenida del ferrocarril. Junto al 'El Pecoso' trabajan igualmente como parte de la seguridad de Restrepo Victoria dos ex policías. "A pesar de que conocemos todas sus actividades 'El Socio' es una persona muy cautelosa en la realización de sus negocios, lo cual ha hecho difícil comprobar su vinculación en actividades ilícitas ya que tiene una red de testaferros muy bien montada", concluye el investigadorLos informes de inteligencia coinciden con lo que dice, en voz baja eso sí, y en forma anónima, medio Ibagué. 'El Socio' es un personaje que ha traído bonanza y alegría a la ciudad tolimense y su generosidad ha sido bien recibida por más de uno. Pero si, como sostienen los investigadores oficiales y las fuentes que ha consultado SEMANA en la ciudad, su fortuna tiene conexiones con el oscuro mundo del narcotráfico quiere decir que, como ya sucedió en muchos lugares de Colombia, los ibaguereños beneficiados le vendieron el alma al diablo y puede suceder que el diablo, en su mala hora, les empiece a cobrar

ALEJADRO BERNAL "alias juvenal"


EL IMPERIO DE JUVENAL
Alejandro Bernal, pieza clave de la Operación Milenio, ha sido señalado por las autoridades como el nuevo rey del narcotráfico. ¿Quién es este hombre?
Fecha: 11/22/1999 -912 El otro lado del ventanal una tenue luz dejaba ver en la penumbra la silueta de tres hombres que no paraban de hablar. Afuera el frío era intenso. Un oficial impartía las últimas órdenes a un grupo conformado por 10 expertos en operaciones de choque. Avanzaron lentamente, sigilosos. Con pies de puntillas. Los uniformados se ubicaron en sitios estratégicos en posición de ataque. De repente los vidrios del ventanal volaron en mil pedazos. Una voz chillona _la del oficial al mando_ retumbaba por todas partes: ¡Qué nadie se mueva!... ¡Todos con las manos en la cabeza!...Una pequeña cámara de televisión registró los 25 minutos que duró el operativo. En una enorme salapermanecían sentados los tres hombres. Ninguno de ellos musitaba palabra. Sus rostros estaban pálidos. Desencajados. Sobre una mesa de centro había varias botellas de licor, vasos y tres bandejas con pasabocas. Los agentes del grupo de choque continuaron la requisa. No dejaron nada al azar: dormitorios, cocina, estudio, muebles y cuanto cajón encontraron en su camino.Allí, en un elegante apartamento localizado al norte de Bogotá, se encontraban Alejandro Bernal, Luis Fernando Rebollón Arcila y Alfredo Tascón; 'Juvenal', 'Jimmy' y 'Canelita', según sus respectivos alias. Estaban celebrando el cumpleaños del dueño de casa, Luis Fernando Rebollón. Los tres estaban en la mira de las autoridades _colombianas y estadounidenses_ durante los últimos 18 meses. Las autoridades siguieron los pasos de cada uno de ellos día y noche. Los tres hacían parte del grupo de los peces gordos de la operación Milenio. Una misión que ha sido calificada por las autoridades gringas como perfecta: tres años de trabajo en busca de pistas, 18 meses de seguimiento a cerca de 100 personas, 52 allanamientos realizados simultáneamente en tres países: Colombia, Ecuador y México. El resultado: el arresto de 35 personas, 30 de ellas en Colombia. "A cada uno de los 50 hombres que participaron en Milenio _policías y fiscales_ se les entregó una carpeta que contenía fotos, hoja de vida, contactos, negocios de fachada, carta dactiloscópica y lugares de residencia de las 30 personas que teníamos que capturar. No nos equivocamos en ninguna de las capturas y en ninguno de los allanamientos. Todo salió al pie de la letra", contó a SEMANA uno de los oficiales que estuvo al mando de la operación. La sorpresa que se llevaron los colombianos el miércoles pasado fue mayúscula. Los medios daban cuenta de una operación que se había realizado en horas de la madrugada _4:35 a.m._, en la que habían caído 30 personas, entre ellas Fabio Ochoa Vásquez, todas ellas con fines de extradición. Excepto la del hermano menor de los Ochoa, las historias personales de los detenidos eran totalmente desconocidas.¿Y quien es el?Pero a medida que los encargados de la Operación Milenio comenzaron a conceder declaraciones, en especial la rueda de prensa de la fiscal general de Estados Unidos, Janet Reno, acompañada por el embajador de Colombia en Washington, Luis Alberto Moreno, se hicieron evidentes la dimensión e importancia de este golpe a la estructura del narcotráfico. En medio de la barahúnda de noticias surgió un nombre: Alejandro Bernal, alias 'Juvenal'. Señalado por las autoridades como el sucesor de Pablo Escobar. Incluso se dijo que era el nuevo rey del narcotrafico, el hombre que movía los hilos del negocio en una intrincada operación que se iniciaba en Colombia, pasaba por los sanguinarios carteles de México y terminaba en los puertos de Estados Unidos, especialmente los de las costas de la Florida. Pero, ¿quién es este personaje, que se mantuvo impávido frente a la órdenes del oficial de la Policía que hizo su arresto en un apartamento al norte de Bogotá? La familia Bernal tiene sus ancestros en el municipio de La Ceja, Antioquia. En la entrada del pueblo se ubicó un busto en honor a Jesús María Bernal _familiar lejano de "Juvenal"_ conocido por sus coterráneos como 'Chepe Metralla' por haber sido ministro de Guerra en el gobierno de Laureano Gómez . 'Juvenal' hace parte de una familia conformada por cinco hermanos. Se casó hace 15 años y es padre de tres hijos, dos de ellos nacidos en Los Angeles, California. Para allá arrancó a comienzos de los 80 y lo hizo, de acuerdo con varios de sus allegados, para probar suerte y rebuscarse la vida. Según esos testimonios Bernal se convirtió en un próspero proveedor de materiales de construcción, especialmente en la línea de grifería y porcelana para el decorado de interiores de casas y apartamentos. No obstante, para los investigadores, su viaje a Estados Unidos tenía otro fin: montar las redes de distribución de la cocaína enviada por el cartel de Medellín, en ese entonces ya en manos de Pablo Escobar. Fue tal su éxito que al poco tiempo se convirtió en la mano derecha del jefe del cartel de Medellín en lo que tenía que ver con el negocio de la droga en Estados Unidos. "En ese momento la guerra entre Cali y Medellín comenzaba. El pleito se originó por las rutas y las redes de distribución en Estados Unidos. Y 'Juvenal' era la pieza fundamental para que Escobar mantuviera ese dominio en California, que era uno de los mercados más poderosos dentro de Estados Unidos", señaló a SEMANA uno de los investigadores.Nuevos vientosEn Los Angeles vivió casi cinco años. Pero al intensificarse la guerra entre Escobar y la gente de Cali, Alejandro Bernal decidió montar toldo aparte y alejarse de ese enfrentamiento mortal. Fue así como, a mediados de 1985, empacó maletas y partió rumbo a Ciudad de México. Bajo la fachada de negocios inmobiliarios 'Juvenal' comenzó a mover sus contactos en busca de ofrecer droga proveniente de Colombia para abastecer los carteles de México, que en ese momento estaban bajo el dominio absoluto de Amado Carrillo, conocido como 'El señor de los cielos'. Muy pronto, de acuerdo con la historia de las autoridades, 'Juvenal' logró acercarse a los predios de Carrillo. Y su amistad se consolidó en 1989 cuando Alejandro Bernal fue capturado por las autoridades mexicanas en una operación contra el narcotráfico. Fue sorprendido con las manos en la masa. Era el responsable de un cargamento de 500 kilos. Cayó con otras 13 personas y terminó entre las rejas en una cárcel de la capital mexicana. Cuando se esperaba una larga condena Bernal recobró su libertad ocho meses después de ese episodio. "Rodó plata por montones para sacarlo de la cárcel. Carrillo se encargó personalmente de su caso como un gesto a su lealtad, pues en los interrogatorios 'Juvenal' no delató a ninguno de sus contactos y se declaró como único culpable del cargamento de los 500 kilos de coca", dijo a SEMANA un oficial de la Operación Milenio. El compadrazgo con Carrillo fue sellado con el bautizo de los hijos gemelos de 'Juvenal'. 'El señor de los cielos' fue nombrado padrino y en una fastuosa fiesta en Ciudad de México los dos hombres sellaron una amistad de por vida.A manos llenasA partir de ese momento 'Juvenal' se convirtió en el hombre clave de las rutas y las redes de distribución de droga para la organización de Amado Carrillo. Según los investigadores, Bernal activó sus contactos en Los Angeles y en Colombia y les ofreció a las organizaciones siete rutas seguras para introducir la coca a Estados Unidos. Su trabajo no sólo se limitó a la planeación del ingreso y la distribución de los cargamentos. Sirvió de 'puente' para buscarle una solución al enfrentamiento entre los carteles colombianos y mexicanos, que para ese entonces amenazaba la estabilidad del negocio y tenía en alerta a las agencias antidrogas de Estados Unidos. Sus negocios y fortuna dieron paso a sus dos pasiones: las mujeres y los caballos de paso. "En ambos 'hobbies' derrochó una gran fortuna. Sus bacanales podían durar una semana y a sus mansiones llegaba acompañado de cuatro o cinco mujeres, con las que se encerraba sin ningún problema durante ocho días. Y a cada una de ellas llegó a darles regalos en plata hasta de 10 millones de pesos". En cuanto a los caballos su pasión no tenía límite. Dueño por lo menos de 250 caballos pura sangre cuyos precios oscilan entre los tres y ocho millones de dólares. "A sus ejemplares más finos les hizo colocar un 'microchip' para detectarlos en caso de que se los robaran".En busca del tiempo perdidoSu vida en México llegó a su fin a mediados de 1995. Amado Carrillo tenía la firme intención de dejar su país y echar raíces en Chile. No era una decisión caprichosa. Las autoridades estadounidenses le seguían la pista muy de cerca. Y encontró en el país austral _donde había montado una serie de negocios de fachada_ un buen refugio para la tempestad que se avecinaba. Alejandro Bernal tenía otros planes. Había llegado la hora de cortar el cordón umbilical con su compadre y seguir caminos diferentes. Es así como a finales de 1995, después de haber permanecido casi 15 años fuera de su país, 'Juvenal' regresó a Colombia con la decisión de quedarse. Se instaló en Medellín. Allí montó buena parte de sus negocios, especialmente los relacionados con el manejo de sus caballos. Pero abrió otras casas. Varias de ellas en Bogotá y la Costa. En la capital antioqueña lo sorprendió la muerte de Amado Carrillo. Un deceso que desató una guerra sin cuartel entre los carteles de México, que comenzaron a disputarse el trono dejado por un hombre que manejó los hilos del narcotráfico en ese país. "Juvenal' esperó que las organizaciones se reacomodaran. Y después entró en contacto con ellos para ofrecerles mercancía desde Colombia", dijo a SEMANA uno de los oficiales de la Operación Milenio. Pero el interés en sus negocios no sólo era por parte de los mexicanos. En Colombia también encontró socios que estaban dispuestos a poner sus cargamentos en manos seguras. Y qué mejor que las de un hombre que conocía al dedillo las rutas y las redes de distribución tanto en México como en Estados Unidos. "Muchos de sus antiguos amigos reanudaron esa vieja amistad que los unía con 'Juvenal'. Uno de ellos fue Fabio Ochoa", dijo uno de los investigadores. Ochoa, por su parte, ha confirmado su amistad de muchos años con 'Juvenal' pero ha negado sus vínculos con actividades de narcotráfico. A 'Juvenal' también lo buscaron los nuevos dueños del negocio. Gente que después de la muerte de Escobar y la captura de los cabecillas del cartel de Cali decidió meterle el hombro al negocio de la droga y mantener un bajo perfil para que las autoridades colombianas no pudieran detectar sus movimientos. Fue sin duda una estrategia equivocada. Un grupo de por lo menos 50 investigadores los seguían día y noche. Pero ninguno de ellos detectó el menor movimiento en su contra. 'Juvenal' logró alianzas casi imposibles. Juntó las organizaciones del norte del Valle, la Costa, Medellín, Cali y Bogotá. Con todos ellos comenzó a trabajar en un solo grupo y los envíos de droga alcanzaban las 30 toneladas al mes. "Rápidamente su fortuna la multiplicó. Los inventarios que se han hecho sobre sus propiedades y cuentas en el exterior lo convierten en un hombre extremadamente rico. Los cálculos de su fortuna superan los 1.000 millones de dólares", señaló a SEMANA uno de los investigadores. Pero su imperio se derrumbó la semana pasada. Cuando menos lo creía saltó la liebre. Esta vez en la figura de 50 agentes élite de los organismos de Inteligencia, la Dijin y la Fiscalía que habían rastreado su vida durante 18 meses. Su trabajo fue respaldado por las agencias antidrogas de Estados Unidos, que armaron un voluminoso expediente que hoy reposa en las cortes federales de la Florida. Los fiscales y jueces estadounidenses esperan con paciencia que 'Juvenal' y sus demás socios sean extraditados para comenzar una batalla jurídica que busca condenarlos a cadena perpetua.

HERNANDO GOMEZ BUSTAMANTE "alias rasguño"



El hombre de los 100 millones de dólares
La Policía acabó con el emporio financiero de un hombre que pasó de ser un vendedor de gasolina a convertirse en un mafioso con una increíble fortuna.
Fecha: 03/14/2004 -1141
Hace un año, cuando SEMANA entrevistó a Hernando Gómez Bustamante, conocido como 'Rasguño', le preguntó: "¿Es usted un hombre rico? No, pero tengo forma de vivir bien", contestó. De hecho, Gómez era conocido en el norte del Valle del Cauca como un exitoso ganadero y hasta hace unos años se paseaba por las calles de Cartago sin problemas. Este hombre de 46 años, alto, fornido y con una cicatriz en la mejilla, de la que le viene el apodo de 'Rasguño', amasó una fortuna incalculable en el mundo del narcotráfico, en el que ha hecho carrera durante 25 años.

Por algo, desde las épocas de la persecución a los carteles de Cali y Medellín, no se había realizado un operativo tan grande en el país contra una sola persona, como el del miércoles y el jueves de la semana pasada. De hecho, a este hombre que tenía 'cómo vivir bien' se le incautaron 202 propiedades avaluadas en 270.000 millones de pesos. Para entender la dimensión del valor de esos bienes que se ocuparon, basta con señalar que con esa cantidad se podría cubrir casi 22 veces el total de la deuda pública de los 18 municipios que conforman el norte del Valle que para 2003 fue de 12.531 millones de pesos, según la Contraloría General.

A pesar de tratarse de una de las operaciones contra el narcotráfico más grandes de los últimos 10 años, el dueño de esta inmensa fortuna era más bien un hombre desconocido para la mayoría de los colombianos. El lugar en donde más conocen su historia es en Cartago (Valle), en donde ha residido toda su vida. A los 28 años de edad, en 1986, era empleado de una gasolinera, su nombre estaba reportado en la central de deudores morosos de Datacrédito y no poseía ninguna propiedad. Un año después, en 1987, ya tenía 200 millones de pesos y había creado su primera empresa, Vizcaya Ltda., dedicada a la construcción, la agricultura y la ganadería. Y tan sólo dos años después, gracias a una amnistía tributaria, legalizó su fortuna oculta y declaró 5.600 millones de pesos. En esa época, las autoridades lo veían como un ganadero que manejaba sus enormes fincas, proveía de leche todo el norte del Valle y ya tenía grandes negocios de venta de carne a supermercados y tiendas a escala nacional. Aunque su fachada de ganadero le sirvió para despistar a las autoridades, durante la siguiente década vivió en el mundo de la mafia bajo el mando de José Orlando Henao Montoya, uno de los miembros del 'clan Henao', una poderosa organización del narcotráfico conformada por amigos de la misma región. Tras el asesinato de Henao, el 5 de noviembre de 1998 en la cárcel La Modelo de Bogotá, 'Rasguño' fue consolidando su poder y hoy es considerado, tanto por las autoridades como por los mismos narcotraficantes, el hombre que maneja los hilos de la mafia en Colombia.

Paradójicamente, Gómez Bustamante pudo pasar muchos años camuflado entre la sociedad valluna. En la Fiscalía nunca se abrió una investigación en su contra. Sin embargo, la justicia norteamericana lo pidió en extradición e incluyó varias de sus empresas en la lista Clinton. Frente al temor a la extradición y ante la posibilidad de enfrentarse a un juicio en una corte de Nueva York que lo acusa de haber introducido seis toneladas de cocaína, 'Rasguño' logró convencer a dos fiscales estadounidenses de venir a Colombia para reunirse con él como vocero de los narcos. Sin embargo, a principios de octubre del año pasado se acabó definitivamente toda posibilidad de negociar cuando la fiscal del caso, Bonnie Klapper, le puso como condición que se volviera informante, que testificara sin limitaciones, y exigía que los demás jefes de la mafia se entregaran masivamente. Para ellos, esta propuesta era el equivalente a un suicidio colectivo. Al final todo se vino al piso cuando la fiscal recibió un mensaje de 'Rasguño': "Nunca en mi vida voy a ser sapo" .

A partir de ese momento, los gringos perdieron la paciencia y ante los fracasos de la captura de los grandes capos decidieron darles por donde más les duele. Su emporio financiero. La idea era acercarse cada vez más a ellos, por lo que crearon una oficina de la DEA en el norte del Valle dedicada exclusivamente a combatir la mafia.

Pero la gran preocupación del país era la guerra a muerte que se desató entre los narcotraficantes después de la ruptura de las negociaciones. Cada bando, al verse traicionado, decidió conformar escuadrones de la muerte que tan sólo en lo que va corrido de 2004 han dejado 450 muertos y tienen aterrorizados a los habitantes de Cali y los municipios del Valle. La situación llegó a un punto casi incontrolable. Un editorial del diario El País de Cali no vaciló en decirle al presidente Álvaro Uribe que era "hora de reaccionar con energía para impedir el reinado del terror y la impunidad". Esta petición y la aterradora cifra de muertes entre mafiosos despertó la indignación del primer mandatario, que le ordenó a la Policía reactivar el llamado Bloque de Búsqueda y le pidió colaboración a la Fiscalía para agilizar las medidas judiciales que le permitieran a la Fuerza Pública dar resultados inmediatos.

El jalón de orejas sirvió. El primer gran golpe fue el desmantelamiento del temible grupo 'Los Yiyos', el brazo militar del narcotraficante Diego Montoya Sánchez, alias 'Don Diego'. El martes pasado, 13 sicarios fueron capturados por la Policía y el Ejército en Cali. Y al otro día comenzó la operación sin precedentes contra 'Rasguño'.

El Bloque llegó armado hasta los dientes a la capital risaraldense, y todos los fiscales de la Unidad de Lavado de Activos viajaron al Eje Cafetero para apoyar la operación.

Ya todo estaba listo. Un grupo de investigadores de la Dijin había trabajado sin descanso en la recopilación de 1.200 escrituras, que fueron analizadas con lupa, y se habían reunido 800 folios de certificados de tradición y libertad de los inmuebles. Fue un proceso récord. En sólo tres meses, un equipo de contadores, peritos, analistas financieros, planimetristas judiciales y topógrafos reunieron toda la información que les permitió a los 25 fiscales valorar las pruebas y ordenar la ocupación de 202 propiedades de Gómez Bustamante. "Nos tocó una tarea titánica. Hicimos 780 oficios dirigidos a notarías, cámara de comercio, catastro distrital y superintendencias. Nos ganamos la confianza de muchos funcionarios que nos ayudaron", sostuvo uno de los investigadores de la Dijin.

La operación en contra del emporio financiero de 'Rasguño' se desarrolló en Cartago pero se extendió a Montería, Medellín, Cali y Pereira. Sin embargo, sólo las 65 propiedades rurales incautadas en Cartago tienen un área de 3.800 hectáreas, lo que corresponde al 58 por ciento del área total cultivable de ese municipio .

Las dos grandes haciendas ocupadas que están a nombre de Gómez Bustamante son El Vergel en Cartago, de 450 hectáreas, y Mochalito en Montería de 750 hectáreas. En la primera, que era su finca favorita, tenía cría y levante de ganado, pero según las autoridades días antes del operativo alcanzaron a sacar 1.600 cabezas de ganado de las 2.000 que había en el lugar.

Y aunque la operación movilizó 400 uniformados, 25 fiscales, 20 procuradores, 10 funcionarios de estupefacientes y seis agentes de la DEA, el éxito real se le debe a un hombre. Se trata de Alveiro Monsalve, lavador de dólares de 'Rasguño'. Después de su captura y extradición a Estados Unidos hace dos años decidió someterse a la justicia estadounidense y le contó todo a la fiscal Bonnie Klapper de Nueva York. Le reveló todas las maniobras financieras que utilizaban Gómez Bustamante, su esposa, sus nueve hermanos y 11 de sus cuñados para ocultar su dinero ilícito. Y gracias a su confesión, la justicia estadounidense logró pedir en extradición a 'Rasguño', a Arcángel Henao, capturado recientemente en Panamá, y a cuatro socios más de la organización. Con las delaciones de Bustamante también fue posible detectar los bienes y las sociedades de fachada de Gómez Bustamante. El episodio más triste de este gigantesco operativo fue que al mismo tiempo que se ocupaban las propiedades de 'Rasguño' y se desplomaba el sistema financiero y la organización del capo, el padre de Monsalve, un zapatero de Cartago, y el administrador de El Edén, una de sus fincas, fueron asesinados.

CARTEL DEL NORTE DEL VALLE


AMISTADES PELIGROSAS
Mientras las autoridades buscan esclarecer el crimen de Efraín Hernández aparece un documento que relaciona al único sobreviviente del atentado con 'El Alacrán'.

Fecha: 12/23/1996 -760

No termina de desenredarse el ovillo del asesinato de Efraín Hernández, 'Don Efra', ocurrido el pasado 7 de noviembre en el centro comercial Hacienda Santa Bárbara, al norte de Bogotá. Siguen apareciendo nuevos hilos que podrían llevar a las autoridades hasta los propios autores intelectuales y materiales del crimen. Uno de ellos es un documento que está en poder de los organismos de seguridad, según el cual existiría una relación personal entre Herman Wechsler Klahr y Henry Loaiza Ceballos, 'El Alacrán', uno de los cabecillas del cartel del norte del Valle, quien se encuentra detenido en el pabellón de máxima seguridad de la cárcel La Modelo de Bogotá.Wechsler Klahr fue el único sobreviviente del atentado, aunque sufrió heridas de consideración. Dos días después de los hechos la Fiscalía General de la Nación encontró méritos suficientes para ordenar su detención preventiva como presunto responsable del homicidio de 'Don Efra' y de Alfredo Haddad Salúan, de quienes era socio en varias empresas. De acuerdo con las autoridades Wechsler, quien también se encuentra recluido en el pabellón de máxima seguridad de La Modelo, es uno de los sospechosos del doble asesinato.Según el documento, Wechsler Klahr se hizo cargo de los gastos de hospitalización de Henry Loaiza Ceballos cuando el 6 de junio de 1992 el presunto narcotraficante fue internado en la Fundación Santa Fe de Bogotá para ser sometido a una cirugía después de resultar herido en una pierna. Al parecer a 'El Alacrán' se le disparó accidentalmente su pistola cuando celebraba su cumpleaños en su finca en Venadillo (Tolima).Inicialmente fue atendido en el hospital municipal de Venadillo, luego trasladado a la Clínica Tolima de Ibagué y después, por recomendación de los médicos, a la Fundación Santa Fe, donde permaneció hasta el 8 de junio. De acuerdo con certificados del centro hospitalario, Wechsler Klahr canceló la suma de 1.108.542 pesos, de los cuales cerca de 350.000 fueron por derechos de sala de cirugía y un poco más de 250.000 por suministro de drogas.Otros gastos originados durante la permanencia de 'El Alacrán' en el centro hospitalario fueron cubiertos por el propio Loaiza Ceballos con su tarjeta de crédito Diners número 36536796651009, la cual se venció en diciembre de 1992 y no fue renovada."Ese hecho, sin embargo, no significa que necesariamente alguna de las dos personas tenga algo que ver con el asesinado de Efraín Hernández y Alfredo Haddad", dijo a SEMANA uno de los investigadores del caso.De acuerdo con funcionarios de los organismos de seguridad, en el asesinato de 'Don Efra', ex esposo de la modelo colombiana Sandra Murcia, detenida en París con 5,5 kilos de cocaína, las autoridades siguen trabajando la versión según la cual en la escena del crimen habría estado presente una cuarta persona, al parecer un joven antioqueño, quien en los últimos años le venía manejando las cuentas y los negocios al presunto narcotraficante. Las autoridades no descartan que esa persona haya sido quien disparó contra sus tres acompañantes. Todo indica que se trata del mismo hombre que horas después fue muerto, al parecer, por gente de confianza de 'Don Efra'.De cualquier forma los nuevos indicios contribuyen a alimentar el misterio en torno a uno de los hombres más enigmáticos del narcotráfico en Colombia. Las propias autoridades creen que no va a ser fácil poder armar el rompecabezas de su muerte. No obstante, consideran que estas dos nuevas pistas ayudarán a esclarecer el crimen.

MISTERIOSO ASESINATO EN LA HACIENDA
La muerte a tiros de Efraín Hernández confirma que los nuevos carteles están enfrascados en una lucha por el poder.
Fecha: 12/09/1996 -758
El jueves de la semana pasada a las 4:40 minutos de la tarde Germán Wessler, un comerciante caleño descendiente de rumanos, de aproximadamente 42 años, salió del ascensor del cuarto piso del centro comercial Hacienda Santa Bárbara, al norte de Bogotá, caminó cerca de 10 pasos y herido en su hombro izquierdo le dijo a la mujer que prestaba vigilancia en el piso, "Por favor, ayúdeme que me acaban de hacer un atentado".La mujer, bastante impresionada, lo tomó del brazo y juntos regresaron a la oficina F-402, donde encontraron los cuerpos sin vida de Efraín Hernández Ramírez y Alfredo Addad Salván. El primero de ellos tenía tres tiros en el pecho y el segundo uno en el corazón. De acuerdo con las autoridades, los hombres fueron asesinadas con una pistola automática calibre 45 con silenciador.Una vez en la oficina, a la que sólo se puede ingresar con un carné personal, Wessler se dirigió al baño, se lavó las manos, porque las tenía ensangrentadas, y se secó con una toalla. Luego tomó un maletín de cuero que estaba sobre el escritorio y metió en él todos los papeles que estaban regados tanto en el piso como en el escritorio. Con mucha tranquilidad cogió el teléfono y llamó a su médico personal en la Clínica Fundación Santa Fe, que queda justo frente al centro comercial. "Estoy herido. Espérame que ya salgo para allá", fue lo único que le dijo poco antes de salir de la oficina con el maletín entre sus manos. Wessler bajó hasta el sótano, prendió su automóvil y se dirigió de inmediato al centro asistencial, al que llegó pocos minutos después.Allí lo esperaba su médico de confianza, quien de inmediato lo subió a una camilla y lo llevó hasta la sala de urgencias. A los 15 minutos llegó su esposa a la clínica. A ella fue la única persona a la que le entregó el maletín. Cuando la Fiscalía le preguntó a la mujer por el destino final del maletín ella respondió que, por encontrarse en estado de shock desde que supo del atentado a su esposo, "no recuerdo a quién se lo di".Al ser interrogado por las autoridades acerca de los posibles móviles del atentado así como de las circunstancias en las que se presentó, Wessler dijo que en momentos en que estaba reunido con Hernández y Addad vio una sombra, una especie de bulto que se movía entre las cortinas y que de un momento a otro empezó a disparar de forma indiscriminada y que él se salvó porque se hizo el muerto.Amor y desgraciaLa insistencia de las autoridades por conocer la suerte que tuvo el misterioso maletín se debe a que en él podrían hallarse las claves para descifrar el asesinato de Efraín Hernández, conocido como 'Don Efra', uno de los hombres a los que las autoridades ubican dentro del que podría considerarse el 'segundo piso' en el mundo del narcotráfico en Colombia. Estas personas son aquellas que están justo debajo de los grandes capos y cuya fortuna está entre los 100 y los 1.000 millones de dólares. Hernández, quien venía siendo requerido por la Fiscalía General por el presunto delito de narcotráfico, habría sido uno de los primeros en usar plata de la droga para montar un emporio industrial. Debido a su bajo perfil 'Don Efra' era un hombre relativamente desconocido, hasta que en septiembre pasado su nombre pasó a ocupar las primeras páginas de los diarios gracias a que su ex esposa, la top model colombiana Sandra Murcia, había sido detenida en París con 5,5 kilos de cocaína.El matrimonio de 'Don Efra' con Sandra Murcia acabó con la tranquilidad que venía disfrutando este ex policía de 50 años, nacido en la isla de Providencia, en la Costa norte del país. Al desposar a la modelo no sólo despertó la envidia de sus amigos sino que agudizó el olfato de las autoridades, las cuales empezaron a husmear en sus cuentas bancarias y en sus múltiples propiedades. Así fue como descubrieron su inmensa fortuna, establecida mediante una compleja red de testaferros.Una de las personas de confianza que más disfrutó de esas garantías otorgadas por 'Don Efra' fue la propia Sandra Murcia. Las autoridades encontraron, por ejemplo, que una cuenta corriente en un banco de la Avenida Pepe Sierra de Bogotá, cuya titular era la bella modelo, movió en diciembre de 1994 la suma de 1.000 millones de pesos. Todo ese dinero, obviamente, pertenecía a Efraín Hernández. Lo mismo sucedía con más de 50 predios ubicados en esa exclusiva avenida del norte de la capital. "Era un enfermo por comprar lotes y locales", dijo a SEMANA una persona con quien llegó a negociar."En el mundo hay dos clases de personas: las que venden y las que compran. Yo soy de las que compran", decía 'Don Efra' a sus amigos.De acuerdo con documentos encontrados en varios allanamientos, 'Don Efra' era dueño de empresas como Doraves Ltda., Malcon Ltda., Inversiones Santa Ana Ltda., Inmobiliaria Santa Teresita, Construcciones Miramar Ltda., Vehículos y Repuestos Santa Bárbara, Inversión para el Desarrollo, Pollos Gus, Hotel Maryland, Comercializadora Lumelco y una cadena de panaderías en Cali y Bogotá, entre otros.Generoso y despiadadoPero 'Don Efra', así como era generoso a la hora de regalar, también era despiadado a la hora de cobrar. A Sandra Murcia le tocó vivir las dos situaciones. Ella lo conoció el día en que le vendió un anillo de diamantes en 150.000 dólares. El lo compró con el único propósito de regalárselo a la modelo. Mientras fueron esposos no hubo antojos materiales de Sandra que el supuesto capo no estuviera en capacidad de satisfacer. Llegó a regalarle tres carros para su uso personal: un Mercedes Benz, avaluado en 70 millones de pesos; un BMW 325 cabriolet, de 60 millones, y una camioneta Mazda.Al separarse ella vendió los tres automóviles en 50 millones de pesos, que le fueron pagados en efectivo. Cuando se enteró de lo que acababa de hacer su ex esposa, 'Don Efra' fue hasta donde el nuevo propietario de los vehículos y le dijo: "Yo soy la persona que le regaló esos carros a Sandra Murcia. Aquí tiene los 50 millones de pesos que usted pagó por ellos. Me hace el favor y me los devuelve porque son míos". "¿Y qué pasa si yo no se los quiero devolver?" le contestó el hombre. "Pues que me ahorra el trabajo de tener que pagárselos y lo mando a matar" fue la respuesta que obtuvo. En menos de media hora los tres carros volvieron a manos de 'Don Efra'.Otro episodio que dio mucho de qué hablar en Cali fue la celebración de los 15 años de su hija en el Hotel Intercontinental hace cerca de tres años. A ella asistieron invitados de todo el país y fue amenizada por orquestas nacionales e internacionales, entre ellas Carlos Vives y su grupo La Provincia. Una fiesta similar organizó en un tradicional hotel de Bogotá cuando se casó con la ex reina del Guainía Marcela Serrano después de separarse de Sandra Murcia. Con ella viajó al exterior cuando su situación jurídica en el país empezaba a complicarse.El temor de ser capturado por un organismo internacional lo obligó a regresar a Bogotá a mediados de este año. Investigadores consultados por SEMANA dijeron que la otra razón que tuvo 'Don Efra' para regresar fue la de ponerse al frente de todos sus negocios porque, al parecer, muchos de sus testaferros estaban abusando de su confianza. La última referencia que los colombianos tuvieron de 'Don Efra' fue el pasado 3 de octubre cuando el ex procurador Orlando Vásquez Velásquez, poco antes de rendir indagatoria ante la Fiscalía Delegada ante la Corte Suprema, declaró a los periodistas que la campaña al Senado del ahora fiscal, Alfonso Valdivieso, recibió un cheque de 2.700.000 pesos provenientes de una empresa del presunto narcotraficante.¿Quién lo mató?Uno de los primeros sospechosos de la muerte de 'Don Efra' fue Germán Wessler. Aunque inicialmente la prueba del guantelete, practicada para saber si había rastros de pólvora en sus manos, pareció comprometerlo, ella no fue definitiva. Por esa razón los investigadores ordenaron que Medicina Legal practicara la prueba de absorción atómica, un procedimiento científico que no dejará dudas sobre su presunta responsabilidad. A favor de Wessler está el hecho de que la herida que tiene en su hombro reviste cierto cuidado, ya que pudo llegar a comprometer el corazón, con lo cual se podría descartar la posibilidad de que él mismo se hubiera disparado para confundir a las autoridades.Los organismos de seguridad creen que la muerte de 'Don Efra' está relacionada con los ajustes de cuentas que se están dando entre grupos de narcotraficantes luego de la muerte de Pablo Escobar y del encarcelamiento de la cúpula del cartel de Cali. Esos enfrentamientos serían producto del reacomodo de los nuevos jefes y de la inestabilidad del negocio.Aunque los investigadores no descartan que detrás del atentado esté el llamado 'Hombre del Overol', Orlando Sánchez, o algunos jefes del cartel del norte del Valle, al final de la semana cobraba mucha fuerza la teoría según la cual un hombre de Medellín, joven, perteneciente al grupo de personas que recogió los restos que había dejado el cartel de Medellín, habría sido uno de los que participó en el asesinato. Al cierre de esta edición las autoridades trataban de averiguar si era el mismo hombre que horas después fue muerto en Bogotá por gente de confianza de 'Don Efra'. Ese hecho ha generado una enorme inquietud en Medellín. Lo cierto es que son tantas las hipótesis que existen en torno al asesinato que no es difícil predecir que el misterio que rodeó a 'Don Efra' en vida pueda ser el mismo que lo acompañe después de su muerte.

AMISTADES PELIGROSAS
LA SUPUESTA CONEXION MINDEFENSA - PERAFAN REVIVE LA POLEMICA SOBRE COMO DEFINIR QUE ES ACEPTABLE EN UN NARCOPAIS.
Fecha: 02/24/1997 -769
Esta vez le tocó el turno al nuevo ministro de Defensa, Guillermo Alberto González. No había sido firmado el decreto de su nombramiento cuando los medios comenzaron a hablar de la conexión Perafán. Desde entonces González se ha dedicado a explicar que, efectivamente, tuvo una relación social con Justo Pastor Perafán, oriundo como él, del Cauca, antes de que fueran públicos sus antecedentes delictivos. En el episodio terció hasta el embajador norteamericano Myles Frechette, para quien, de ser ciertas las acusaciones contra González, el gobierno estaría cometiendo el absurdo de dar un 'papayazo' en momentos en que el palo no está como para cucharas.Sin embargo, hasta ahora nadie ha encontrado en este caso nada diferente de la confirmación de la relación social reconocida por el nuevo Ministro. Todo indica que, si bien se han visto en varias ocasiones, nunca han tenido vínculos comerciales de alguna clase. El debate gira ahora alrededor de si tiene o no implicaciones el que un ministro de Defensa haya tenido en el pasado una relación, así sea puramente social, con alguien de quien se pudo establecer posteriormente que era un delincuente.Este capítulo, sin embargo, es solamente uno más en la telenovela de 'amistades peligrosas' que se ha vuelto parte de la vida cotidiana de los colombianos. González no ha sido el primer señalado acusadoramente por haberse visto envuelto en una situación como esta, ni será el último. Sin embargo, su caso abre nuevamente el debate sobre cómo establecer el límite entre lo que es aceptable y lo que no lo es en el narcopaís en que se ha convertido Colombia. En el caso de Perafán han sido muchos los personajes de la vida pública que han sido salpicados por estrechar su mano. Este entrador hombre de negocios se hizo conocer de muchos empresarios, alojó a numerosos personajes en su hotel Chinauta Resort y también financió a varios políticos. Apareció en fiestas sociales de alto nivel con personalidades de la talla del ex presidente Víctor Mosquera y Maruja Iragorri. También trató de colarse en una gira de importantes empresarios organizada por el entonces ministro de Comercio Exterior Juan Manuel Santos al Oriente. Hasta al vicepresidente Humberto de la Calle trataron de meterlo en el paseo a través de una carta en la cual él supuestamente agradecía un aporte económico de Perafán.El narcodominó se juega de muchas formas. La más popular es quizá la de las fotos. Muchos se entusiasman cada vez que aparece una foto de un personaje de la vida nacional con un narco. El ex presidente Pastrana resultó fotografiado con Iván Urdinola, quien lo abordó en un aeropuerto y le pidió posar con él. Saulo Arboleda, Julio César Turbay Quintero y José Fernando Castro Caycedo fueron víctimas de un paparazzi en una comida en la casa de Santiago Medina con el presunto narcotraficante Guillermo Ortiz. El propio presidente de la República Ernesto Samper apareció abrazando a la 'Monita retrechera' en la famosa foto que acabó convirtiéndose en uno de los símbolos del proceso 8.000.La mayoría de estas fotos son tomadas cuando el narco es anónimo y se explotan tan pronto salta a la fama. Todo narco antes de serlo fue emergente y antes de ser emergente fue desconocido. Esto lleva a que el nivel de gravedad de una foto dependa más de la fecha que del propio personaje. Los políticos, que siempre necesitan plata para sus campañas, soñaban con amigos emergentes que no fueran narcos. Sin embargo, como casi todos los emergentes resultaron narcos, muchos de ellos acabaron enredados. Hasta el fiscal Alfonso Valdivieso pisó una cascarita durante su campaña al Senado. Detrás de una donación de un comerciante resultó estar, una compañía del asesinado narcotraficante Efraín Hernández, conocido como 'Don Efra' a quien el Fiscal ni siquiera conoció.La conexión con un narco puede aparecer accidentalmente y por cualquier lado. Hasta en una dedicatoria de libro como la que le encontró el Bloque de Búsqueda a Tulio Enrique Murcillo, hoy llamado a juicio por testaferrato, firmada por Ernesto Samper en el libro "Querido Ernesto".Pero no siempre se cruza un político con un narco por accidente. En algunas zonas del país esto se vuelve inevitable, aun con conocimiento de las circunstancias. En Leticia el dueño del pueblo era Evaristo Porras. Desde la perspectiva local, Porras es más un benefactor que un delincuente. No es posible vivir allá sin cruzarse con él. Esa convivencia le salió cara al senador Rodrigo Turbay, hoy secuestrado, y a Jorge Eduardo Gechen. Por aparecer fotografiados en un acto político al lado de Porras, el entonces candidato Ernesto Samper y su fiscal ético decidieron que era necesario aplicarles la pena máxima: la expulsión del Partido Liberal.Todo lo anterior demuestra que en Colombia, sin duda alguna, ha habido bastante cacería de brujas. Hasta hace poco era difícil saber quién era narco o cuándo se había vuelto. Sin embargo el único caso en el cual nunca cupo ni la más mínima duda fue en el que dio origen al proceso 8.000: el del cartel de Cali y la campaña de Ernesto Samper. No existe un solo colombiano que en 1994 no tuviera perfectamente claro quiénes eran Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela. N


CUENTAS PENDIENTE

La 'vendetta' desatada entre el cartel del norte del Valle del Cauca y la organización de 'Pacho' Herrera cobra hasta hoy la vida de 70 personas.

REVISTA SEMANA
Fecha: 11/29/1999 -913

Ha sido una guerra sin cuartel. Las cifras así lo demuestran: 70 asesinatos en menos de un año. Han caído abogados, testaferros, socios, guardaespaldas y familiares. Una lucha que tiene dos contrincantes: el clan de Helmer 'Pacho' Herrera y los narcos del norte del Valle del Cauca. La exterminación entre los dos bandos comenzó el 6 de noviembre del año pasado cuando Herrera fue asesinado en la cancha de fútbol de la cárcel de máxima seguridad de Palmira. En ese ajuste de cuentas, 12 horas después del crimen, otras tres personas cercanas al tercer hombre del cartel de Cali fueron asesinadas en una céntrica calle de la capital del Valle. A partir de ese momento el enfrentamiento entre los dos bandos no ha tenido un minuto de tregua. José Manuel Herrera vengó la muerte de su hermano, 10 días después, en el pabellón de máxima seguridad de la cárcel La Modelo en Bogotá. El hermano menor del clan Herrera, quien es parapléjico, acribilló de seis tiros a José Orlando Henao Montoya, en noviembre del año pasado. El arma la había escondido en un compartimiento de su silla de ruedas. Henao, considerado por las autoridades como el verdadero 'Hombre del overol', y cuñado de Iván Urdinola, señalado por la justicia como el jefe del cartel del norte del Valle, se había entregado en septiembre de 1997. Muertos 'Pacho' Herrera y Orlando Henao, se desató un visceral enfrentamiento entre los subalternos de los dos bandos para establecer quién se iba a quedar con la supremacía de la organización del norte del Valle. Las vendettas no se hicieron esperar. Los muertos se contaron por docenas. Y en medio de ese ajuste de cuentas apareció un nombre que hoy todavía las autoridades no han podido establecer a quién pertenece. Se trata de 'Varela', conocido por su cercanía a Henao Montoya y uno de sus hombres de confianza en el manejo de su seguridad. 'Varela', de acuerdo con los informes de Inteligencia, optó por una estrategia de mano dura y ordenó a sus hombres 'liquidar' a todas aquellas personas cercanas al grupo de Helmer Herrera. Desde ese momento los hombres de 'Varela' han cumplido al pie de la letra el mensaje de su jefe. En las calles de Cali y Bogotá, así como en las cárceles, han sido asesinadas 33 personas de la organización de Helmer Herrera. Uno de los casos más sonados fue el crimen de Guillermo Villa Alzate, quien se desempeñó como procurador delegado para la Policía Judicial y que fue retirado de su cargo cuando se le comprobó, a través de unas conversaciones telefónicas que fueron interceptadas por los organismos de Inteligencia, sus nexos con el cartel de Cali .Villa Alzate fue uno de los abogados de 'Pacho' Herrera. A comienzos de mayo pasado un sicario que se movilizaba en una moto acabó con la vida de polémico ex procurador en un popular sector al oriente de Cali. Un mes antes _15 de abril_ había recuperado su libertad después de haber pagado las dos terceras partes de la condena que le impuso un juez regional que lo halló culpable del delito de enriquecimiento ilícito. Después del asesinato de Villa Alzate la guerra se recrudeció. El bando de Herrera también decidió apretar el gatillo a varios de los más cercanos colaboradores de 'Varela'. De los 70 muertos que ha dejado el enfrentamiento entre las dos bandas, 30 de ellas hacían parte de la organización de Henao Montoya. El resto _40_ de los antiguos socios y aliados de 'Pacho' Herrera. Las dos últimas muertes se produjeron hace dos semanas. Esta vez el turno fue para los abogados. Uno de ellos fue Vladimir Ilich Mosquera, una de las personas más cercanas a 'Pacho' Herrera. El crimen ocurrió el pasado 10 de octubre en una de las principales vías de la capital vallecaucana. Mosquera, además de ser abogado personal de Herrera, también era uno de sus principales testaferros. Según las autoridades su muerte se originó por una caleta en la cual están almacenados cerca de 20 millones de dólares. Los enemigos del grupo de Herrera decidieron que en esta guerra no sólo debían caer las personas cercanas al extinto cabecilla del cartel de Cali sino que además había que recuperar su gran fortuna. Gran parte de ella, de acuerdo con las autoridades, está guardada en caletas y de su ubicación son muy pocos los que conocen esa información.El último eslabón de esa pugna a muerte entre los narcos caleños fue el asesinato del abogado José Fernando Lopera, quien cayó bajo las balas de sus enemigos dos días después del asesinato de Mosquera.Algunos de los más cercanos colaboradores del clan Herrera decidieron poner pies en polvorosa. La vendetta desatada por 'Varela' se llevó por delante a otro de los hermanos: Alvaro Herrera Buitrago, asesinado en septiembre pasado. Y hace tan sólo dos semanas William Herrera se salvó de un atentado cuando estaba a punto de llegar a su casa. Las autoridades descubrieron en una caleta cerca de cinco millones de dólares. William Herrera fue detenido bajo los cargos de enriquecimiento ilícito. Por ahora todo parece indicar que las cuentas no están saldadas y que correrá mucha sangre antes de que vuelva a reinar la paz entre dos grupos que en el pasado fueron señalados de los atroces crímenes que se cometieron en el norte del Valle y cuyo único testigo fue el río Cauca, cargado de cadáveres mutilados.


Ojo por ojo

Asesinar a Víctor Patiño era el objetivo del clan de los hermanos de ‘Pacho’ Herrera en su guerra con el cartel del norte del Valle, cuando pretendió volar la cárcel de Cali.

REVISTA SEMANA
Fecha: 05/07/2001 -988

Las autoridades han comenzado a atar los cabos de lo sucedido el pasado 21 de febrero, cuando los habitantes del barrio Prados de Oriente, en Cali, se llevaron el susto de su vida. Ese dia un pequeño helicóptero, que sobrevolaba a muy baja altura, dejó caer una pesada carga que impactó en el techo de la vivienda de la familia Yotengo, donde estaban dos pequeños. Repuestos del susto, los habitantes del sector no salían de su asombro cuando descubrieron que la carga que había sido arrojada desde la aeronave era una enorme bomba de 100 kilos de explosivos TNT y un dispositivo para accionarla a control remoto. La noticia se regó como pólvora por el sector y en menos de 10 minutos el barrio fue evacuado. Los expertos en explosivos de la Policía asumieron el control. Pocas horas después el comandante de la Policía Metropolitana de Cali, coronel Laureano Villamizar, señaló que había sido un milagro que el artefacto no hubiera explotado. De lo contrario la tragedia que se hubiera vivido en Cali habría sido inmensa.Dos meses después de aquella riesgosa operación del pequeño helicóptero. que además del piloto llevaba dos hombres encapuchados que dieron la orden de lanzar la bomba en el sector del barrio Prados de Oriente, las autoridades ya están sobre las pistas de lo que ocurrió y quiénes son los protagonistas de este nuevo enfrentamiento que tiene todavía a los habitantes de Cali con los nervios de punta.

La clave la tiene un testigo que hace dos semanas se presentó ante la Fiscalía regional en Cali y pidió protección del ente acusador a cambio de revelar todos los detalles del misterioso vuelo del helicóptero HK-1486. Su testimonio le permitió, en efecto, ingresar al programa de protección de testigos. Este hombre, de acuerdo con las investigaciones adelantadas por la Fiscalía y las agencias de Inteligencia de la Policía, fue el encargado de adquirir el helicóptero en la Escuela de Aviación de la capital del Valle del Cauca por la suma de 200 millones de pesos. El clanPero ¿quién mandó comprar el pequeño aparato? Según el testimonio del informante, detrás de esta operación está el hermano menor de Helmer Herrera, más conocido en el mundo del narcotráfico como ‘Pacho’ Herrera, quien fue asesinado en la cárcel de máxima seguridad de Palmira el pasado 6 de noviembre de 1998 cuando jugaba fútbol. En ese entonces José Manuel Herrera Moncada, hermano menor de ‘Pacho’ y quien es minusválido, se encontraba detenido en el pabellón de máxima seguridad de la cárcel La Modelo de Bogotá. Allí juró vengar la muerte de su hermano. Ocho días después cumplió su promesa. Una pequeña pistola fue camuflada en su silla de ruedas. Salió de su celda y se dirigió en busca de Orlando Henao, jefe del cartel del norte del Valle del Cauca y quien para la época estaba en guerra con el clan de su familia. Manuel Herrera le disparó a Henao a quemarropa seis veces y éste murió en el instante. Pero el cobro de cuentas no paró ahí. A lo largo de los últimos tres años esta guerra ha sido ojo por ojo, diente por diente. Y se ha vuelto más cruel en los últimos dos meses, después de que un juez dejara en libertad a José Manuel Herrera Moncada, por vencimiento de términos en el proceso que se le adelantaba no sólo por el asesinato de Orlando Henao sino por sus vínculos con el narcotráfico. Según las informaciones suministradas por el testigo que se entregó a las autoridades, Manuel Herrera se alió con su otro hermano, Hellman Edison Herrera, más conocido con el alias ‘Yiyi’. Ellos dos iniciaron una guerra abierta contra los demás miembros del cartel del norte del Valle y principalmente contra su nuevo jefe, Víctor Patiño Fómeque, hoy detenido en la cárcel de Vista Hermosa, en Cali, localizada en el populoso barrio de Prados de Oriente. En estos dos meses de enfrentamientos han caído socios de lado y lado. Y como la guerra es a muerte, los hermanos Herrera decidieron montar la espectacular pero fallida operación del helicóptero. Por esa razón compraron la nave y después de cancelar su valor le solicitaron al dueño de la Escuela de Aviación que les concediera un vuelo de prueba. En la escuela se encontraba ese día el piloto de pruebas Pablo Libardo Bueno Schneider, quien fue asignado para realizar un corto sobrevuelo y así satisfacer a los nuevos propietarios de la pequeña aeronave. Junto al capitán abordaron el aparato dos hombres. Uno de ellos era el actual testigo que está bajo la protección de la Fiscalía. El otro era Layton Giraldo Ruiz Rengifo, más conocido con el alias de ‘Bachiller’ y quien es considerado el jefe militar del clan Herrera.El helicóptero alzó vuelo y dos minutos después ‘Bachiller’ amenazó al piloto con un arma y lo obligó a desviar su rumbo. Tres minutos después, y muy cerca del aeropuerto de Palmaseca, la aeronave aterrizó en una enorme finca conocida como El Desierto y que, de acuerdo con los investigadores, es propiedad de ‘Pacho’ Herrera. Allí los estaban esperando José Manuel Herrera y Gonzalo Toro, otro de los empleados del clan. Montaron dos canastillas de acero que habían sido fabricadas en el taller Los Cuñados, localizado en la calle 42 número 8A-37 de Cali. En las dos canastillas los empleados de los Herrera montaron las dos cargas de explosivos TNT, cada una de 100 kilos de peso. El piloto, que en ese momento se oponía a realizar el vuelo, recibió una mala noticia. Al otro lado de una línea telefónica estaba su esposa, quien le confirmó que junto con sus hijos se hallaba amarrada y vigilada por dos hombres que tenían en sus manos enormes armas que apuntaban a sus cabezas. Sin más remedio, el capitán Bueno Schneider aceptó pilotear la aeronave. Listas las canastillas con los explosivos, abordaron el aparato dos hombres: ‘Bachiller’ y Toro. Pero en el momento de decolar el pequeño helicóptero no pudo despegar por el peso. “Entonces se decidió bajar una de las canastillas con una carga de 100 kilos de explosivos y dejar sólo la canastilla que estaba en el costado del piloto”, contó a las autoridades el testigo protegido. Minutos después despegaron y se dirigieron hacia Cali. Luego tomaron hacia el oriente en busca de la cárcel de Vista Hermosa. Cuando se estaban aproximando el piloto recibió la orden de perder altura. ‘Bachiller’, quien tenía el control de la carga, cortó con un cuchillo las manilas que la sostenían cuando vio que estaban prácticamente encima del penal. A medida que la carga bajaba, el helicóptero recuperó altura. ‘Bachiller’ llevaba en sus manos el dispositivo para hacer explotar la bomba. Pero éste no respondió cuando fue accionado. Como la misión había fracasado los hombres de Herrera le dieron la orden al piloto de aterrizar en un potrero no muy lejos de donde cayó el explosivo y desaparecieron del lugar. “Si la bomba hubiera explotado por lo menos hubiera habido en Cali unos 2.000 muertos”, señaló a SEMANA uno de los expertos en explosivos que conoció el caso.Después de la fallida operación se han presentado otros ajustes de cuentas. Esta vez las balas del clan Herrera se han dirigido hacia quienes conocían la operación de hacer volar en mil pedazos la cárcel de Vista Hermosa. Uno de ellos fue un técnico de la Escuela de Aviación. Otras tres personas están amenazadas de muerte. Y, de acuerdo con el testigo, el clan Herrera no descansará hasta cuando exterminen a sus antiguos socios del cartel del norte del Valle. Estos, a su vez, también han enviado sus mensajes y los dos clanes tiene en claro que la guerra va para rato.

Conversaciones con la mafia

Un grupo de los narcotraficantes mas pesados le ofrecen al gobierno someterse a la justicia. 'Rasguño' es el hombre clave.



Fecha: 04/20/2003 -1094
Cuando todo el mundo pensaba que sólo había diálogo con los paramilitares un grupo de narcotraficantes, que bien puede ser la última mafia organizada que queda en Colombia, ha comenzado a explorar con el gobierno la posibilidad de someterse a la justicia. De llegar a concretarse la negociación se podría paralizar una parte importante del negocio de drogas ilícitas que hoy financia a chorros a la guerrilla y a los paramilitares.El hombre clave que viene adelantando este proceso es Hernando Gómez Bustamante, de 43 años, alto, fornido y con una cicatriz en una mejilla, de la que le viene el apodo de 'Rasguño', como lo conocen en el mundo del narcotráfico, en el que ha hecho carrera durante 25 años.


Ha residido casi toda su vida en Cartago, al norte del Valle del Cauca, desde donde siempre administró sus negocios ilícitos. Durante años, además, fue una figura conocida en la región, frecuentaba reuniones sociales y recorría las calles de la ciudad. También ha manejado sus enormes fincas ganaderas y ha tenido grandes negocios de venta de carne a supermercados y tiendas a nivel nacional. Pero hace unos cuatro años su mala fama cogió fuerza y se pasó a la clandestinidad. Hoy no se sabe dónde vive. Hasta ese sitio, "en las montañas de Colombia", como él dijo a SEMANA, llegó un alto funcionario del gobierno a escuchar sus argumentos. El encuentro, un primer paso para que 40 narcotraficantes de peso se puedan someter a la justicia colombiana, ocurrió hace menos de un mes entre Villavicencio y Puerto López, en el Meta.Los contactos comenzaron cuando un grupo de narcos, liderado por Gómez, le propuso al gobierno de Alvaro Uribe cinco cosas: acabar con lo que las autoridades han denominado el cartel del norte del Valle; desmontar el tráfico de drogas ilícitas que controla este cartel; pagar sus penas en cárceles colombianas supervisadas por el gobierno de Estados Unidos; entregar sus bienes sin el largo proceso de extinción de dominio y pagar multas millonarias en dólares. Y con todo esto quedar a paz y salvo con la justicia. El proceso estaría además bajo la supervisión del Observatorio Geopolítico de las Drogas de París. El facilitador de esta propuesta ha sido monseñor Hernán Giraldo Jaramillo, obispo de Buga y, aunque el acercamiento de los narcos a la justicia es comparable a una peregrinación, monseñor no ha desfallecido desde que los capos le pidieron que mediara entre ellos y el gobierno.El voceroLa docena de personas que consultó SEMANA acerca de este nuevo proceso de sometimiento a la justicia por parte de este temible grupo de narcotraficantes parecen estar de acuerdo en un punto: nadie mejor que 'Rasguño' podría liderarlo. Es que su poder nació de la propia mafia. No lo cosechó como Pablo Escobar, sembrando el terror contra la población, ni como los hermanos Rodríguez Orejuela, con la penetración del poder político, sino que se deriva del hecho mismo de ser uno de los más grandes narcotraficantes. Precisamente aprendió del negocio al lado de José Orlando Henao Montoya, considerado por la DEA el capo de capos del norte del Valle y que fue asesinado el 5 de noviembre de 1998 en la cárcel La Modelo de Bogotá.Pero el solo hecho de ser un gran traficante no lo hace un vocero representativo. Gómez Bustamante logró convertirse en el único hombre en quien todos confían para solucionar sus problemas. Y eso en un cartel con una larga historia de traiciones y guerras intestinas es raro."Es el único que ha logrado pacificar la zona y evitar una guerra entre los narcotraficantes del norte del Valle y de Cali, le dijo a SEMANA un oficial de inteligencia de la Policía. Por lo que sabemos, lo respetan porque ha logrado parar desde 'vendettas' personales hasta líos de negocios de droga". Se ha ganado el respeto en el bajo mundo por ser una especie de 'pacificador', pero también porque logró convencer a dos fiscales estadounidenses de venir a Colombia para reunirse con él como vocero de los narcos.El primer encuentro con los fiscales estadounidenses tuvo lugar en el Hotel Hilton de Cartagena en diciembre de 1999. Desde el sur de la Florida viajó la fiscal Teresa Van Vliet, quien llevaba en ese entonces el caso de la Operación Milenio -la gran redada policial contra narcotraficantes y lavadores de dólares de fines de los 90- y traía el aval del Blitz Committee, un organismo con sede en Washington del que hacen parte las agencias federales (CIA, FBI, DEA, Aduana e Inmigración).Dos agentes de la DEA, entre ellos Paul Crane, quien reunió las pruebas para acusar a los del 'Milenio', la esperaban en el aeropuerto Rafael Núñez. El primer saludo con Gómez Bustamante fue en el lobby del hotel, en donde se respiraba un ambiente de confianza. El narcotraficante guardaba un as bajo la manga que le permitía asistir al encuentro. En su poder tenía una carta de inmunidad, gestionada por sus abogados con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, la cual le garantizaba que no sería detenido durante su traslado a la reunión, ni durante ella, ni después, en la eventualidad de que lo sorprendieran con una orden de captura con fines de extradición.La fiscal, los dos agentes de la DEA,y el subdirector de esa agencia en Colombia, Javier Peña, cuatro abogados y un traductor simultáneo escucharon a Gómez narrar con lujo de detalles la historia de su vida y su compromiso de colaborar en el desmantelamiento del cartel del norte del Valle, siempre y cuando no fuera obligado a delatar a sus amigos. Eso no les llamó la atención para nada a la fiscal y a los de la DEA porque su interés era que entregara a los grandes capos que él conocía. Por eso de ese encuentro sólo quedó el recuerdo de unas fotografías en las que aparece 'Rasguño' conversando con los funcionarios estadounidenses. "El gobierno gringo no comprendió la grandeza de esa reunión, le aseguró a SEMANA uno de los narcotraficantes que estaba dispuesto a entrar en esa negociación. Si le iba bien a Hernando, nos iba bien a todos, pero decidieron seguir jugando a los espías".En los siguientes dos años 'Rasguño' no volvió a tener un contacto con la justicia norteamericana y fue poco lo que se volvió a saber de él.En diciembre de 2002 Gómez Bustamante se reunió con el jefe de las autodefensas, Carlos Castaño, para discutir con él la forma de explorar una alternativa conjunta y negociar con los paras una entrega 'en bloque'. Pero esta fórmula no fue viable para ninguna de las dos partes. En las AUC hubo inconformidad de mezclarse en una posible negociación con narcotraficantes y éstos, a su vez, se dieron cuenta de que saldrían perjudicados porque los paras habían sido calificados por el gobierno de Estados Unidos como terroristas. Así que la mejor fórmula para 'Rasguño' era intentar hablar de nuevo con la justicia norteamericana. Logró entonces que una segunda fiscal aceptara venir a Colombia a hablar con él y que escuchara otra vez su historia y su ofrecimiento de colaborar en el desmantelamiento de toda la organización: rutas, laboratorios y cultivos. La fiscal Bonnie Klaper programó su viaje desde Long Island hacia Cartagena para el 23 de enero. Con tan mala suerte que tres días antes Gómez Bustamante fue alertado de que iba a ser traicionado y canceló el encuentro. Hasta ese día llegaron los contactos con las autoridades estadounidenses y 'Rasguño' decidió entonces explorar el camino para proponerle al gobierno de Alvaro Uribe una solución definitiva al tráfico de drogas. Ahí fue cuando, en diciembre pasado, a nombre de su grupo de amigos, hizo la audaz oferta de desbaratar el millonario negocio de narcotráfico que manejan y someterse a la justicia colombiana. A principios de este año no parecía que su ofrecimiento sería escuchado. El propio gobierno había dado señales claras de no que negociaría con el narcotráfico al recordarles que la única salida era la contemplada en el Código de Procedimiento Penal. No obstante, con los buenos oficios de monseñor Giraldo, el obispo de Buga, finalmente Gómez logró que el gobierno se interesara en el asunto y enviara hace menos de un mes al Meta a un alto funcionario a explorar con él posibles alternativas.Han sido conversaciones difíciles y, hasta donde pudo establecer SEMANA, aún no ha habido ningún acuerdo. Es más, oficialmente el gobierno niega rotundamente que haya habido este tipo de contactos. Para el gobierno no es simple reconocer ante la opinión pública nacional e internacional que esté explorando el tema, como tampoco será fácil legitimar un eventual acuerdo de sometimiento con un grupo de narcotraficantes como producto de una negociación. Para los jefes del narcotráfico tampoco es sencillo llevar adelante el proceso. Desconfían de una eventual entrega sin el aval del gobierno de Estados Unidos. La extradición de Fabio Ochoa y de Víctor Patiño Fómeque, luego de haber cumplido sus penas en cárceles colombianas, les dejó un sabor amargo y una gran desconfianza en la justicia colombiana. Tampoco será un sapo fácil de tragar para el gobierno de Estados Unidos. Veinticuatro empresas de 'Rasguño' fueron incluidas en la lista Clinton por el Departamento del Tesoro de ese país (aunque 23 de éstas ya están liquidadas desde hace más de cinco años). Y aunque no se conoce públicamente una orden de captura con fines de extradición en su contra, la justicia puede tenerla aún bajo reserva y darla a conocer sólo en el momento de su captura. No obstante las dificultades, de resultar exitosa esta negociación, los efectos pueden ser de gran impacto para el país. Gómez Bustamante es el único hombre que dentro de la mafia tiene la posibilidad y la disposición de convencer a los sucesores de toda una organización delictiva de que se sometan a la justicia y cierren los negocios ilícitos. Además se da la casualidad de que no tiene un solo proceso judicial pendiente en Colombia. Pero la cuestión va más allá. Por los vínculos que tiene hoy este cartel con la guerrilla y los paramilitares, los expertos están seguros de que si esta importante facción de narcos desmontara el negocio los grupos armados quedarían muy desconectados del eslabón internacional del tráfico de coca. Como lo sostuvo una persona cercana a las conversaciones: "Si el gobierno logra en esta oportunidad que los narcotraficantes del norte del Valle se desmovilicen y se entreguen va a ser mucha la plata que le va a dejar de entrar a estos grupos".Falta, sin embargo, que mucha agua corra por debajo del puente. Para empezar, que esta exploración reciba el visto bueno de la opinión y, eventualmente, el aval de Washington; que la unión del cartel tras Gómez Bustamante no se rompa y que, finalmente, se dé, en efecto, un sometimiento real a la justicia de parte de los narcotraficantes, y no, como sucedió en el pasado, termine la justicia sometiéndose a los narcos.Además hay muchos otros narcos, con un perfil más bajo, traficando hoy en Colombia; las conexiones entre narcotráfico y los grupos armados ilegales son profundas y el negocio paralelo del lavado de activos puede tener tentáculos tan extendidos como los del mismo narcotráfico. Estas otras historias están por contarse.

Tierra de nadie

La guerra a muerte que libran dos facciones del narcotráfico tiene sitiados a los habitantes de varios municipios en el norte del Valle. ¿Dónde está el Estado?

Fecha: 05/16/2004 -1150
El pasado 24 de abril Alberto Marín conducía su buseta de servicio público, por la vía de 25 kilómetros que une a Roldanillo con El Dovio en el departamento del Valle del Cauca, cuando varios hombres armados detuvieron el vehículo y sin mayores explicaciones lo asesinaron frente a los pasajeros. Igual suerte corrió José Serna el pasado 11 de mayo. Ambos eran conductores de la Cooperativa de Transportes de Occidente que transita por los municipios de Roldanillo, La Unión, Versalles, El Dovio, Zarzal y La Victoria, rutas que hoy nadie quiere hacer. Desde ese último asesinato los 36 camperos que normalmente recorren 23 veredas y siete corregimientos en estos municipios están parqueados. "Nos amenazan advirtiéndonos que no debemos transitar por la zona si queremos permanecer con vida", relató un conductor que habita en Versalles. Pero aunque los motoristas se atrevieran a poner en marcha sus vehículos no tendrían cómo hacerlo. Desde hace 15 días las estaciones de gasolina de Versalles y El Dovio no venden una sola gota de combustible debido a las mismas amenazas. "Prefiero quebrar antes que morirme", dijo uno de los afectados.
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SEMANA estuvo en la zona y comprobó la zozobra en la que se vive. "Nadie quiere hablar con extraños", dicen sus moradores. A las seis de la tarde la gente se esconde en sus casas dejando las calles vacías. "Es como un toque de queda tácito. El miedo es lo único que pasea por las noches en estos municipios", dice el dueño de una cantina que se ha quedado sin clientes. En la zona rural, que está desolada, cada vez son más las casas abandonadas, y algunas escuelas no están funcionando pues sus maestros se niegan a dictar clases por físico miedo. Pero ¿qué es lo que está sembrando el miedo en esta región en la que, según la Policía, ya han asesinado a 60 personas en lo corrido del año? Entre los habitantes de esta zona es un secreto a voces que la guerra entre narcos está convirtiendo los municipios del norte del Valle en pueblos fantasmas.En el cartel del norte del Valle están enfrentados dos capos: Diego León Montoya, alias 'Don Diego', al mando de un brazo armado de sicarios conocidos como 'Los Machos', y Wilber Alirio Varela, alias 'Jabón', defendido por el temido grupo de los 'Rastrojos'. A estos grupos de delincuentes son a los que se les señala de estar implantando un régimen del terror en la zona.Para el coronel Jairo Salcedo, comandante de la Policía del Valle, el motivo de la guerra es "controlar el cañón del Garrapatas y su zona de influencia, donde está localizado un importante número de laboratorios de producción de coca". La droga es sacada por el río San Juan hasta las costas del Pacífico colombiano y luego, embarcada hacia Estados Unidos.Según el teniente coronel José Guillermo Peña, comandante del Batallón Vencedores de Cartago, estos son dos "grupos de seguridad estratégica del narcotráfico". Para los pobladores de El Dovio, Versalles y los otros municipios son simplemente paramilitares. Este batallón militar, junto con la Policía del Valle, son los responsables de varios operativos exitosos contra estas bandas. En ellos se han desmantelado laboratorios, decomisado fusiles, radios de comunicación, uniformes camuflados, vehículos y precursores químicos para la fabricación de coca.Sin embargo, los habitantes de los municipios dicen que están solos en las zonas rurales y las cabeceras de los municipios. Para ellos la guerra es cada vez más cruenta y perversa ya que además de la pugna entre narcos, los guerrilleros -que no tenían presencia por la zona- están regresando. Esto lo confirman fuentes militares que aseguran que la columna móvil Arturo Ruiz de las Farc envió hombres a la zona y a su vez el frente 47, al mando de alias 'Karina', ha ingresado al norte del Valle por los municipios del Águila y El Cairo. De igual forma el Ejército Revolucionario Guevarista, una disidencia del ELN, ha tenido enfrentamientos con tropas del batallón Vencedores de Cartago.El coronel Óscar Naranjo, director de la Dijin, asegura que estos municipios "se los van a pelear a muerte" pues son estratégicos para ingresar provisiones, armas y químicos para el narcotráfico.Es común ver en las carreteras grupos de personas en camionetas y motos estacionadas haciendo el control de quién ingresa y sale de la zona. La huella de la guerra que se libra se ve reflejada en las señales de tránsito a lo largo de la carretera. De 38 señales que hay en el camino entre Roldanillo y El Dovio, 31 están abaleadas; esto lo entienden los moradores como una advertencia.Aunque algunos alcaldes de la zona tratan de minimizar los hechos en contra de los testimonios de sus habitantes, el temor es evidente. Por ejemplo, la alcaldesa de Zarzal, Ana Cecilia Valencia, fue amenazada de muerte cuando se iba a posesionar en enero. Ella pensó inclusive en renunciar, pero el gobernador Angelino Garzón le dio su respaldo y la Policía le consiguió un carro blindado y seis escoltas. Y aunque cuenta con esta protección, ella prefiere gobernar desde Cali.Para Luis Fernando Morales, alcalde de El Dovio, lo más difícil está por venir. Dice que la gente pasa hambre porque hay desabastecimiento. "Los campesinos no pueden sacar sus productos desde las fincas". Lo más seguro, según dice Morales visiblemente preocupado, "es que el pueblo se rebote y utilice la violencia para manifestarse porque nadie aguanta tanto miedo y tanto sufrimiento. Estamos a merced de la guerra, a menos que alguien nos ayude". Algo que no ha sucedido hasta ahora.

WILMER VARELA "alias Jabòn"



LA CUMBRE
Narcotraficantes de distintas regiones del país se reunieron durante varios días para evitar una guerra total de carteles.
Fecha: 12/21/1998 -864
Despues de los asesinatos de Helmer 'Pacho' Herrera y de José Orlando Henao los distintos reductos del narcotráfico que existen en el país se movilizaron rápidamente para evitar una confrontación a gran escala. SEMANA supo que entre el viernes 13 de noviembre, cuando fue muerto Henao, y el miércoles de la semana pasada, se realizaron cuatro reuniones, una de ellas en Bogotá y las demás en el Valle del Cauca, en las cuales los narcotraficantes hablaron claramente de detener el conato de guerra que desató el homicidio de los dos grandes capos.
De estos encuentros el más importante ocurrió en la capital del país el pasado puente festivo. En él participaron representantes del narcotráfico de Cali, el norte del Valle, Medellín y Bogotá. Como resultado de esa reunión a los asistentes no les quedó ninguna duda de que la muerte de Herrera fue consecuencia de una vieja rencilla entre él y un hombre conocido en el mundo de la mafia como 'Varela' o 'Jabón', quien ostenta el control de las rutas que dejaron a la deriva los capos que hoy están tras las rejas. Otra de las conclusiones a las que llegaron los hombres que estuvieron allí fue la de que José Manuel Herrera vengó la muerte de su hermano, una semana después, al asesinar a Orlando Henao en el pabellón de alta seguridad de la cárcel La Modelo .
Las otras tres convocatorias se produjeron en de Cali y en ellas participaron narcos de Buga, Tuluá, Cartago y algunas otras regiones del departamento del Valle. En esos encuentros se decidió hacer una alianza con 'Varela' pero los asistentes concluyeron que lo mejor para todos era hacer la paz y que las muertes del cuarto hombre del cartel de Cali y del jefe del cartel del norte del Valle, ocurridas varios días atrás, deberían marcar el punto final a sus desacuerdos y servir, sobre todo, para no dejar más muertos en el camino.
Aunque todo parecía indicar que después de estas cuatro reuniones los mafiosos habrían encontrado una fórmula de no agresión, lo cierto es que existen motivos para afirmar que nada garantiza que los acuerdos y conversaciones de paz adelantados la semana anterior consigan ser duraderos o, incluso, lleguen a cumplirse. Fuentes consultadas por SEMANA afirman que en la realidad la guerra entre los traficantes no ha cesado y que, por el contrario, hay fuertes razones para creer que podrían producirse más escaramuzas entre los narcos del occidente del país. Los organismos de seguridad del Estado conocen la situación y están alerta para evitar que ello suceda y se desate una batalla de proporciones inimaginables.



"Para que se acabe la droga hay que legalizarla"
Jairo Wilmer Varela, uno de los hombres que salió de las entrañas de los ex jefes del llamado cartel del norte del Valle del Cauca, aceptó hablar con SEMANA desde la clandestinidad. Aunque no tiene una orden de captura las autoridades lo persiguen y lo han señalado en los últimos 10 años de haber acumulado un inmenso poder militar, de ser un hombre violento, con muchos enemigos en el interior de la mafia, a la que dice que jamás ha pertenecido.
Fecha: 04/28/2003 -1095
SEMANA:¿Cuál es su relación con Diego Montoya Henao por quien la Policía ofrece 1.000 millones de pesos y está pedido en extradición por narcotráfico?Jairo Varela: Lo conozco simple y llanamente porque nacimos en la misma región.SEMANA:¿Qué hay de cierto en el enfrentamiento entre usted y algunos de los miembros del llamado cartel del norte del Valle del Cauca?
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J.V.:No tengo ninguna clase de enfrentamientos con personas o grupo de personas que usted denomina cartel. Las indilgaciones que se me han hecho de confrontaciones han sido investigadas y resueltas favorablemente por las autoridades.SEMANA:Las autoridades lo señalan como uno de los mayores narcotraficantes del país. ¿Es cierta esa acusación?J.V.:No es cierta esta acusación. Lo único que están haciendo es desviar su interés. Consulte con las autoridades nacionales e internacionales, las que le van a decir lo que de verdad saben de mí. Que ni chiquito soy, no me interesa.SEMANA:¿Entonces por qué lo buscan?J.V.:Que yo tenga conocimiento, no tengo ningún requerimiento por parte de las autoridades colombianas. SEMANA:¿Ha tenido algún tipo de acercamiento con las autoridades norteamericanas para que les colabore?J.V.:No he hecho ningún acercamiento ni contacto con ninguna autoridad, porque no he sido requerido por ninguna. SEMANA:Se dice que usted tiene un ejército de hombres al servicio de los hombres del norte del Valle. ¿Cuántos hombres trabajan para usted?J.V.:Me une una gran amistad con gente de la región y del país. Mi único 'ejército' son los campesinos de la región que trabajan para mí en actividades de ganadería.SEMANA:Se dice que usted está siendo protegido por las autodefensas. ¿Cómo es su relación con ese grupo?J.V.:A mí no me protegen las autodefensas, eso no es cierto. Yo pienso que usted lo puede corroborar.SEMANA:¿Desconfía usted de la justicia colombiana o estaría dispuesto a colaborar y a entregar sus bienes?J.V.:No desconfío. Por el contrario, creo mucho en la justicia colombiana. En cuanto a los bienes, no entiendo por qué debo entregar lo que tengo, o a quién, si los he adquirido con mi trabajo. Todo el ganadito que tengo es el patrimonio de mis hijos.SEMANA:¿Cree usted que el proceso de negociación de los hombres conocidos como los grandes capos con la justicia norteamericana, es la gran solución para acabar con el narcotráfico?J.V.:Si usted quiere mi opinión como colombiano, si esa es la solución a uno de los problemas grandes de este país, bienvenida sea.SEMANA:¿Quién es su principal enemigo?J.V.:Todos tenemos el gran enemigo: la envidia y la ignorancia. No tengo un enemigo específico, pero de pronto la gente que ha querido desinformarla, se consideran mis enemigos. No los conozco, no sé quiénes son y la verdad no me interesa saberlo. Ellos, solo en su afán de desinformar, van a terminar enterrándose el puñal.SEMANA:¿Cómo ingresó usted a lo que las autoridades llaman el mundo de la mafia y por qué lo hizo?J.V.:No soy un mafioso, no he sido, ni lo seré. No he pertenecido al mundo de la mafia. ¿Respetar y hacerse respetar lo hace a uno mafioso?SEMANA:Se sabe que usted es un hombre poderoso en el Valle d el Cauca. ¿A quiénes protege con ese poder?J.V.:No es cierto. No tengo ningún poder político ni económico, ni mucho menos militar. Sólo protejo a mi familia y mi vida. Nadie más necesita de mi protección.SEMANA: ¿Usted ha tomado partido en el conflicto político de las autodefensas contra la guerrilla?J.V.: Soy ajeno al conflicto y en forma directa no he tomado ningún partido. Pero como colombiano no puedo ser ajeno a él y cualquier cosa que se haga a favor de la paz, contará con mi apoyo y mi respaldo.SEMANA:¿Cuál cree usted que es la fórmula para acabar con los carteles de la droga?J.V.:Yo le contesto con humildad y sentido común que ese negocio para que se acabe es preciso despenalizarlo o legalizarlo. De acuerdo con lo que leo en los periódicos, los presupuestos que genera la lucha endemoniada contra las drogas tiene muchos amigos, pues genera mucha publicidad lucrativa y hace de algunos, grandes e ilustres personajes.SEMANA:¿Qué tanto lo afectó la muerte de su jefe, Orlando Henao Montoya, y de qué le sirvió haber trabajado tantos años a su lado?J.V.: La muerte de un amigo tiene que afectarlo a uno inmensamente. Me causó gran dolor. El estar tantos años a su lado me enseñó los valores de la amistad y el respeto.

La cacería de 'Jabón'

Se comienza a cerrar el círculo para desmantelar la organización y conseguir la captura de Wilmer Alirio Varela, uno de los 10 narcotraficantes más buscados del mundo.

Fecha: 12/11/2004 -1158
A las 10 de la noche del pasado jueves primero de julio, mientras el país entero celebraba el triunfo del Once Caldas en la Copa Libertadores, 35 hombres de la Dirección Central de Policía Judicial -Dijin- abordaron en Bogotá dos camiones. Su destino era la ciudad de Ibagué. Su misión: capturar a Wilber Alirio Varela, alias 'Jabón', uno de los jefes del cartel del norte del Valle del Cauca, quien es considerado uno de los 10 narcotraficantes más buscados del mundo y sobre quien pesa una petición de extradición del gobierno de Estados Unidos. Aunque desde hace varios meses la Dijin y la DEA estaban tras los pasos de 'Jabón', sólo a mediados de mayo pasado, gracias a un monitoreo electrónico, lograron penetrar los principales anillos de seguridad y comunicaciones del capo. El 13 de ese mes la información recaudada permitió que se realizaran 26 allanamientos en Cali y Armenia. Aunque Varela logró escapar, varios de sus hombres más cercanos fueron capturados en ese operativo. El asedio de las autoridades limitó el campo de acción de Varela y lo dejó parcialmente desprotegido de su cuerpo de seguridad, lo que lo obligó a buscar refugio en zonas más seguras. Sin embargo, como los monitoreos continuaron, los investigadores de la Dijin consiguieron establecer a finales de junio que Varela había escapado hacia la ciudad de Ibagué. De acuerdo con las interceptaciones, 'Jabón' había huido hacia el Tolima en busca de la protección de Eduardo Restrepo Victoria. Conocido con el alias de 'El Socio', este hombre salió a la luz pública cuando SEMANA reveló en junio de 2002 su presencia y las extrañas actividades que desarrollaba en Ibagué y sus alrededores. Aunque Restrepo Victoria aún no tiene ninguna orden de captura desde hace dos años, ha estado en la mira de la Policía y la DEA ya que su nombre, su fortuna y sus actividades están presuntamente ligadas a actividades relacionadas con el narcotráfico. Las investigaciones en su contra lo señalan de haber sido uno de los principales enlaces de algunos de los antiguos jefes del cartel del norte del Valle del Cauca, como Henry Loaiza, alias 'Alacrán', y de coordinar desde el Tolima envíos de droga hacia México y Estados Unidos.
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Como los monitoreos electrónicos continuaron, los miembros de la Dijin consiguieron establecer que 'Jabón' y 'El Socio' se reunirían el jueves primero para ver el encuentro entre el Once Caldas y Boca Junior. Tras cuatro horas de camino los 35 hombres de la Dijin que habían partido desde Bogotá llegaron hasta los alrededores de las fincas La Morena y Palma del Río, propiedad de Restrepo, localizadas en el corregimiento Buenos Aires, a escasos 15 minutos de Ibagué. Poco antes de las 6 de la mañana el grupo, acompañados por una fiscal, allanó la primera finca. El lugar estaba deshabitado y sólo había dos carros blindados. De allí salieron para la segunda finca, a la que llegaron 10 minutos más tarde.En el lugar las autoridades encontraron a María Teresa Restrepo Victoria, hermana de 'El Socio', acompañada de siete hombres, la mayoría oriundos del norte del Valle, quienes intentaban abandonar la hacienda. Al revisar el sitio miembros de la Dijin encontraron escondido un arsenal compuesto por varios fusiles de asalto, escopetas, pistolas y más de 1.800 municiones de diferente calibre. La fiscal ordenó la detención de las ocho personas.Los hombres detenidos hacían parte del anillo de seguridad y comunicaciones de Varela, y si bien es cierto que éste logró escapar en compañía de Eduardo Restrepo, sin duda alguna el operativo fue de gran importancia. No sólo quedó en evidencia la relación entre 'Jabón' y 'El Socio' sino que al capturar a siete de los lugartenientes más cercanos de Varela, el círculo sobre uno de los hombres más buscados del país se empieza a cerrar cada vez más.

CORONEL DANILO GONZALEZ

De cazador a cazado

Al cumplirse los 10 años de la muerte de Pablo Escobar, el oficial de la Policía clave en el operativo que lo dio de baja está siendo investigado por Estados Unidos por narcotráfico.

SEMANA revela su increíble historia.

Fecha: 11/30/2003 -1126

Al cumplirse los 10 años de la muerte de Pablo Escobar, el oficial de la Policía clave en el operativo que lo dio de baja está siendo investigado por Estados Unidos por narcotráfico. SEMANA revela su increíble historia.

Danilo González fue considerado uno de los oficiales más brillantes en la historia de la Policía Nacional. En el grado de mayor, hace 10 años, la DEA le otorgó la más alta distinción por su "abnegada dedicación en la localización del criminal más buscado mundialmente", Pablo Escobar. El reconocimiento fue hecho por Joe Toft, por esa época jefe de la oficina antidrogas norteamericana con sede en Bogotá, quien se hizo famoso por calificar a Colombia como una "narcodemocracia". Ahora esos mismos agentes que distinguieron al oficial por acabar con "el amo de las drogas" lo están investigando por sus relaciones con el cartel del norte del Valle del Cauca. ¿Pero cómo terminó uno de los mejores oficiales de la Policía metido en ese mundo?

En el Bloque de Búsqueda

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Danilo González Gil le dedicó 23 años de su vida a la Policía. Desde que estaba en la Escuela de Cadetes ocupó uno de los primeros puestos de su promoción y sus compañeros de curso afirman que desde entonces se perfilaba como un líder.

Su primera misión como subteniente fue acabar con la delincuencia en Barranquilla. En el grado de mayor fue el jefe antinarcóticos de la dirección de investigaciones judiciales (Dijin) y justamente por su formación en inteligencia fue seleccionado para conformar el primer Cuerpo Elite que tenía como misión coger a Pablo Escobar vivo o muerto.

Fue la primera etapa del llamado Bloque de Búsqueda cuando el gobierno de Virgilio Barco, en su lucha frontal contra el narcotráfico, conformó el grupo con 450 hombres del Ejército y la Policía. Se escogieron también a los 50 mejores hombres de la Fuerza Pública para el trabajo de inteligencia. En ese grupo estaba Danilo González, quien había recibido entrenamiento en Estados Unidos en interceptaciones telefónicas, escaneos, seguimientos y vigilancia.

Con esta formación los hombres del Bloque de Búsqueda iniciaron una persecución sin cuartel contra Pablo Escobar hasta que éste se sintió acorralado y se sometió a la justicia. Esta fue la primera etapa del Bloque de Búsqueda que culminó el 19 de junio de 1991 en el gobierno de César Gaviria cuando el capo fue recluido con sus lugartenientes en la cárcel La Catedral en Envigado.

La mayoría de los hombres del Bloque viajó al exterior a especializarse en criminalística, documentación, balística e inteligencia electrónica. El comandante del Bloque de Búsqueda, coronel Hugo Martínez Poveda, se fue para España. Y para Argentina viajaron los mayores Danilo González y Hugo Aguilar, en misión diplomática.

Muerte sin compasión

Durante el tiempo que permanecieron por fuera del país, los oficiales le seguían la pista a los últimos acontecimientos de La Catedral y cuál no sería su sorpresa cuando se supo la escandalosa forma en que Escobar y sus hombres manejaban el centro carcelario. Los medios de comunicación mostraron 126 fotografías en las que se veía el lujo de la prisión y el licor que se repartía a diestra y siniestra en las constantes rumbas del capo con sus hombres, sus familias y sus amigos. Mientras los colombianos y la opinión pública internacional no salían de su asombro, las autoridades carcelarias insistían en que no pasaba nada y que en el interior del penal se aplicaba un régimen carcelario estricto.

El gobierno se limitó a retirar unos televisores de pantalla gigante, unas tinas y lujosas alfombras. A pesar de la vigilancia del Ejército, se demostró con el tiempo que Escobar seguía siendo el amo y señor de la prisión, que el negocio del narcotráfico se movía como nunca desde sus oficinas montadas en La Catedral y que nadie atravesaba los cinco retenes militares sin su consentimiento.

Eso quedó demostrado el 3 de julio de 1992 cuando ninguna autoridad y mucho menos el gobierno, se dieron cuenta de que el capo y sus hombres, armados hasta los dientes, organizaron el acto de crueldad más horripilante que recuerde el bajo mundo de la mafia. Escobar supo por intermedio de dos de sus hombres 'El Tití' y 'El Chopo', que habían encontrado en una vivienda en Itagüí 20 millones de dólares que los hermanos Moncada y Galeano tenían encaletados.

Fernando 'El Negro' Galeano se presentó frente a Escobar pero el capo no aceptó razones y ordenó acribillarlo, cortarlo en pedacitos y quemarlo en una hoguera. Además dio la orden de matar a Mario Galeano y a William Moncada y a todos sus colaboradores. Más de 15 cuerpos sin vida y con señales de tortura fueron apareciendo en diferentes lugares de la capital antioqueña.

De la matanza se salvaron Rafael, uno de los hermanos Galeano y Rodolfo Ospina Baraya, nieto de la ex senadora fallecida Berta Hernández de Ospina. Los dos hombres atemorizados frente a la venganza de Escobar, decidieron refugiarse en las entrañas del bando enemigo de Escobar, el cartel de Cali, le pidieron protección a los hermanos Rodríguez Orejuela y resolvieron colaborar con la Fiscalía.

La muerte de los 15 hombres del cartel de Medellín fue registrada por las autoridades como un caso más de vendettas entre narcos. Sin embargo fue el más grande golpe que Escobar le propinó al corazón de la mafia antioqueña que sentía por 'El Negro' Galeano un incondicional aprecio. Desde ese mismo día la mitad de la mafia que estaba todavía con Escobar se volvió en contra suya y comenzó lo peor de la guerra.

Aunque el cadáver de Fernando Galeano lo habían desaparecido, una de sus hermanas decidió hablar de frente con Escobar y después de escuchar sin piedad cómo fue asesinado su hermano, salió de La Catedral y buscó a Rodolfo Ospina Baraya, 'El Chapulín', y le contó todo.

Lo que no sabía la mujer era que al otro lado de un espejo que adornaba la pared de la sala de la casa de 'El Chapulín', una cámara de televisión grababa su relato. El video fue entregado al fiscal general de la Nación, Gustavo de Greiff, quien lo puso en conocimiento del gobierno Gaviria y ordenó de inmediato que Pablo Escobar y sus hombres fueran trasladados a una guarnición militar.

Esa noche del 21 de julio de 1992, ante los insistentes rumores de su traslado y de los continuos movimientos alrededor de la cárcel, Escobar decidió fugarse con algunos de sus hombres. Sobornó a un grupo de soldados al mando del sargento Filiberto Joya Abril, quien posteriormente fue condenado a ocho años de prisión por desobediencia, favorecimiento en la fuga de presos y cohecho propio.

A partir de ahí comenzó una nueva 'cacería' en contra del capo y el Bloque de Búsqueda se reactivó con los mismos hombres que 13 meses atrás habían sido designados para otras tareas de inteligencia dentro de la Policía.

Pero esta vez la forma de acción tenía que ser diferente. La Policía sabía que no estaba sola en esta lucha frontal. Ahora Pablo Escobar tenía en su contra no sólo al Bloque de Búsqueda sino al cartel de Cali, al del norte del Valle, a los hermanos Fidel y Carlos Castaño Gil y a la mitad de sus ex aliados en el negocio de la droga que estaban dispuestos a vengar la muerte de los hermanos Moncada y Galeano.

Alianza con la mafia

Ante la necesidad de disponer de una infraestructura operativa muy fuerte y de dinero para financiar la guerra contra Escobar, se conformó un servicio de inteligencia paralela. Y se dio una alianza insólita, que no conoció los límites legales, entre los grandes mafiosos del país, los más temibles paramilitares y la Policía.

El cerebro de esta alianza fue el mayor Danilo González, quien coordinaba las reuniones en casas alquiladas y aledañas a la Escuela de Policía Carlos Holguín en Medellín. En esas viviendas se atendían un promedio de 20 informantes diarios y gente del bajo mundo de la mafia que estaba dispuesta a colaborar a cambio de "un buen billete" . En casi todas las reuniones donde se tomaban decisiones de logística sobre información, vehículos, hombres, armas y lugares a dónde actuar, estaban presentes el agente de la DEA Javier Peña, un procurador, un fiscal, Adolfo Paz o 'Don Berna', quien fuera el jefe militar de Fernando 'El Negro' Galeano, y ocasionalmente asistía Carlos Castaño, quien por esa época vivía en El Poblado de Medellín. "Nos reuníamos en una casa a una cuadra de la Escuela en donde vivía 'El Chapulín', quien tenía contacto directo con don Miguel Rodríguez Orejuela y era su vocero para cualquier decisión que se tomara", recuerda un narcotraficante consultado por esta revista.

Las reuniones eran amparadas por el gobierno y contaban con el aval de la alta oficialidad de la Policía. Al fin y al cabo el Estado había conseguido que los principales mafiosos del país pusieran a su servicio todos los métodos de lucha y todo el respaldo económico para ganarle la guerra a su archienemigo Pablo Escobar. "La orden fue impartida desde arriba y nos dijeron: 'si tienen que reunirse con el diablo, háganlo, pero hay que acabar con ese monstruo", le dijo a SEMANA uno de los hombres que perteneció al Bloque de Búsqueda.

Ya con carta abierta, el mayor González comenzó a tener acercamientos directos con Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela del cartel de Cali; y con Hernando Gómez Bustamante, 'Rasguño', Orlando y Arcángel Henao, Wilber Varela, José Santacruz Londoño y Helmer 'Pacho' Herrera del cartel del norte del Valle. Con los hermanos Fidel y Carlos Castaño, por parte de las Autodefensas y con 'Don Berna', el mismo que el pasado 25 de noviembre participó con Mancuso y Castaño en la entrega del Bloque Nutibara de las audefensas en Medellín.

Para financiar la guerra se creó un fondo común inicialmente con cinco millones de dólares y se calcula que la guerra contra Pablo Escobar costó en total cerca de 20 millones de dólares. Quienes participaron en esa alianza secreta recuerdan que 'Pacho' Herrera hizo el mayor aporte económico y la mejor información fue la que suministró un grupo denominado los 'Doce del Patíbulo', quienes en realidad eran narcos de Medellín y conocían a la perfección los negocios y movimientos del capo. Con su colaboración, lograron que la Fiscalía les diera el perdón, olvido e inmunidad por los delitos que confesaron.

Los jefes del cartel de Cali y del norte del Valle también aportaron su granito de arena. Miguel Rodríguez Orejuela no vacilaba en coger el teléfono y llamar al DAS o a la Dijin en donde los altos oficiales pedían el "santo y seña" para verificar realmente si se trataba del jefe del cartel de Cali. "Dígale que es de parte del canario", decía el capo al otro lado de la línea. Hay otros que recuerdan la agilidad de Varela -alias 'Jabón'- con la pistola. En ese entonces él era jefe de seguridad de Orlando Henao llamado 'El patrón de los patrones', temido hasta por los jefes del cartel de Cali.

Varela detectaba con facilidad a los hombres que trabajaban para Pablo Escobar, él mismo los capturaba y se los entregaba a la Policía. Y 'Don Berna' y su hermano 'Semilla', tenían la mejor red de informantes en la capital antioqueña y en el Valle de Aburrá. "En inteligencia si usted quiere información de los criminales no recurrimos a los conventos", dijo en tono enérgico a esta revista un oficial que por esa época hacía parte de la cúpula de la Policía y pidió reserva de su nombre.

Paralelamente a las reuniones oficiales en las cercanías de la Escuela de Policía en Medellín, se planeaban crímenes espeluznantes cuya autoría era del grupo autodenominado 'Perseguidos por Pablo Escobar' (Pepes). "Lo de los Pepes se volvió una cultura en Medellín. Mientras Pablo Escobar mataba 15 personas diarias, nosotros eliminábamos a cualquiera que se le arrimara a ese salvaje y le poníamos su letrero", le dijo a SEMANA uno de los hombres que integró el grupo.

"Identificar a los Pepes era imposible, sostuvo otro hombre que perteneció a este grupo. Eramos muchos. Pacho era el hombre rico y daba la liquidez que se requería para que estos trabajos fueran pagados muy bien".

Uno de los hombres cercanos a Escobar que logró salvarse de la venganza de 'Los Pepes' relata que "las amenazas eran directas. Querían acabar con nosotros, las instalaciones, las máquinas, todos los empleados, empezando por los pilotos y, lo más grave, con nuestras familias".

En ese mundo oscuro y tenebroso le tocó sobrevivir al mayor Danilo González . Se hizo 'amigo' de los grandes capos del país para recoger y evaluar información de inteligencia; controlaba la distribución del dinero de las recompensas y respondía por el buen manejo que se le diera a ese dinero. Actuó como un oficial de la Policía, pero al servicio de la 'guerra sucia' de la mafia.

Fue la información que aportó González, con la ayuda de la irregular alianza, que el 3 de diciembre de 1993, hace exactamente 10 años, un grupo de policías llegara hasta una casa en Medellín y, por fin, acabara con el narcoterrorista más odiado y temido, Pablo Escobar Gaviria.

Por ganarse la confianza de los capos y lograr con su ayuda dar de baja a Pablo Escobar, fue merecedor de las más altas distinciones. Pero tal vez su gran error fue conocer demasiado a los bandidos.

Esa alianza con la mafia le sirvió durante los siguientes años de su carrera policial. Cuando ocupaba la dirección de inteligencia del Gaula, el coronel Danilo González recurrió al narcotraficante Víctor Patiño Fómeque para liberar a Juan Carlos, hermano del entonces presidente César Gaviria Trujillo. Con la ayuda de Carlos Castaño mataron al narcotraficante del cartel de Cali José Santacruz Londoño, quien se había fugado de la cárcel. "Era un extraordinario oficial, recuerda un general retirado de la Policía. Asesoró al gobierno ecuatoriano en la lucha contra el secuestro y conocía a la perfección el mundo del narcotráfico. Esa inteligencia de Danilo permitió dar de baja a Gonzalo Rodríguez Gacha, 'El Mexicano'. Fue González quien coordinó que Miguel Rodríguez Orejuela infiltrara la organización de Rodríguez Gacha y diera la información que finalmente llevó a su muerte.

Sin embargo, en la época en que la Policía era dirigida por el general Rosso José Serrano varios oficiales que participaron en la operación que culminó con la muerte de Pablo Escobar fueron retirados. Se consideró que desde el punto de vista moral y ético no era permitido que un oficial que mantuvo relaciones tan cercanas con los miembros de los carteles del Valle, permaneciera en la institución.

Fue entonces cuando a González lo llamaron, le agradecieron sus servicios y le permitieron presentar su renuncia.

González quedó entonces entre la espada y la pared. Tenía enemigos a montones por su lucha contra la mafia de Escobar y ya no tenía una institución que lo protegiera. Así que buscó a sus antiguos 'aliados' los jefes del cartel del norte del Valle.

Durante cinco años la opinión pública nunca oyó hablar de él. Sin embargo entre los policías y en el bajo mundo el solo nombre de Danilo González pone a temblar al más corajudo.
En los últimos meses, y como una gran paradoja, el país que lo entrenó, le dio la bendición a sus oscuras alianzas y lo felicitó por haberles entregado a Pablo Escobar, hoy lo ha puesto en su mira. Lo está investigando por sus relaciones con el cartel del norte del Valle y su posible complicidad en el envío de cocaína a ese país. No les será una presa fácil de cazar

Danilo's war

The story of one officer's rise and fall in Colombia's drug wars illustrates the challenges police face.

By DAVID ADAMS, Times Latin America CorrespondentPublished January 3, 2005





BOGOTA, Colombia - On a chilly and overcast day in late March, mourners gathered at a police force chapel in the Colombian capital to bid goodbye to a fallen officer.
The ceremony was short and awkward. Despite Col. Danilo Gonzalez's highly decorated career stretching over two decades, there were no official police honors.
Only a handful of former colleagues turned out for the event. His family was not even allowed to speak.
Gunned down a few days earlier by a hitman, Gonzalez, 50, was once one of Colombia's top police intelligence officers.
He enjoyed unparalleled success in penetrating the drug trafficking underworld, working mostly in secret and often in close collaboration with U.S. law enforcement agents.
But the drug war eventually got the better of him, according to law enforcement officials in both countries. In May, federal prosecutors in New York named Gonzalez in one of the largest drug trafficking indictments in U.S. history.
Behind Gonzalez's fall is the story of how Colombia's war on drugs, backed by billions of U.S. dollars, has plunged this South American nation's ill-equipped and poorly-paid police into a whirlpool of corruption.
Gonzalez spent his career working in the shadows. Details of his police work began to trickle out only after his death, with many unanswered questions. Even today, U.S. and Colombian officials are reluctant to speak publicly about his record.
He tried to meet with U.S. officials to defend his actions.
"Certain circumstances led to what happened," he told one intermediary in a taped conversation. "I am certain that any authority will understand them perfectly."
But he died before he got that chance.
* * *
Born into a large, coffee farming family of modest means, Gonzalez grew up in the Cauca Valley, southwest of the Colombian capital, Bogota.
The valley's industrial-size plantations of sugar cane and neatly ordered plots of tropical fruits give it an innocuous look.
But over the years this verdant landscape has also been the scene of intense criminal activity, accompanied by horrific violence.
The Cauca Valley serves as a major smuggling route for drugs headed to the scrappy western port of Buenaventura, as well as north to the border with Panama.
The youngest of eight brothers and sisters, Gonzalez became the idol - and chief breadwinner - of his family after graduating at the top of his class from police cadet training school in 1977.
A handsome man of moderate height and lean physique, relatives speak of him in adoring tones.
Photos show him happily dancing at family gatherings, where he was always the center of attention.
By contrast, at work he shunned the public spotlight. Unlike the traffickers he is alleged to have associated with, he did not lead a lavish lifestyle. Colleagues describe him as reserved and unfailingly polite.
His life was full of such contradictions. That he ever joined the police was a surprise to the family. His father was a vocal leftist on the local municipal council. He was murdered in a land dispute when Danilo was only 5. The young man took after him, voraciously reading communist literature.
"We were revolutionary dreamers," said his sister, Gladys Gonzalez, a 53-year-old school principal. "We read a lot of Marx and Lenin."
Some of his friends would take up arms against the state, but Gonzalez turned down college and chose instead to join the police. "He wanted to learn how to use a gun," his sister said, believing at the time that he still planned the life of a revolutionary.
To everyone's surprise he returned home from two years of police training in Bogota a staunchly conservative law-and-order advocate.
In his early career he served in various stations around the country, including a stint in Cali, where he is alleged to have made his first contacts in the drug world.
By the time the Colombian government was confronting its first major drug cartel battle in the early 1990s, Gonzalez was already a major and a rising star in the intelligence field. He was chosen to join an elite police intelligence unit. The target was Pablo Escobar, the most feared capo of the Medellin Cartel.
* * *
To avoid extradition to the United States where he faced drug charges, Escobar had declared war on the state. The Osama bin Laden of his day, Escobar's men targeted politicians, judges and police, terrorizing major cities with car bombs.
In response, the United States sent in its own experts to back up a Colombian police "Bloque de Busqueda," or Search Unit. The U.S. contingent included the military's elite Delta Force, U.S. Navy Seals, as well as a secret U.S. Army spy team.
Gonzalez ran a network of informants for the Search Unit. Colleagues recall him as studious and cool under pressure; his guarded manner inspired confidence and loyalty in his men.
U.S. Drug Enforcement Administration agents recall Gonzalez as a gutsy officer. "He collaborated with us very closely," said Joe Toft, who headed the DEA office in Colombia. "He was definitely one of the best."
It was Gonzalez who made the first big breakthrough against Escobar's organization. Through his contacts he persuaded a group of traffickers - later dubbed "the Dirty Dozen" - to collaborate with police agents against Escobar. Eventually, other traffickers joined them, creating their own vigilante group that operated parallel to the joint U.S.-Colombian manhunt. They were a ruthless mix of paramilitary outlaws, cartel hitmen and white collar drug traffickers who called themselves "Los Pepes," a Spanish acronym for "Persecuted by Pablo Escobar."
U.S. officials were instructed to keep a distance from Los Pepes. The vigilante muscle came in handy, but U.S. rules prohibited the use of lethal force.
But U.S. officials worried that the Colombian police were running joint operations with Los Pepes. Money and information changed hands. Gonzalez was allegedly in the thick of it.
"There's a belief that a lot of money got to him," said Toft. "I think that was probably the turning point for him, unfortunately."
Allowing drug traffickers to have a hand in the manhunt for Escobar cemented the alliance between the police and the rival cartels that would go on to dominate the drug trade for the next decade.
Gonzalez's family defends him, rejecting any suggestion that he was corrupted by narco wealth.
"He did what was asked of him," said his sister, Gladys. "They needed someone to befriend the traffickers and get in-depth information on them. But he never became one of them."
Gonzalez drove a bullet-proof Land Cruiser and lived in a middle-class Bogota apartment with his wife, Luz Marina, and their four children. His brothers and sisters are now mostly retired and living on modest pensions from their careers. But counter-drug agents allege he quietly amassed a fortune in real estate, including several farms, and stashed his money in overseas accounts.
To be sure, it doesn't take much to corrupt a Colombian policeman. Salaries of $100-$200 a month make them especially vulnerable to temptation. Yet they share the burden, and risks, of the drug war with the better trained and equipped military. Before long traffickers were cutting in police officers on drug loads. Drug money flowed through the institution.
When Escobar was gunned down by Colombian police Dec. 2, 1993, Gonzalez was among several intelligence officers showered with awards.
"Because of your selfless dedication and willing sacrifices, the world's most sought-after criminal was located and killed," reads his DEA commendation. The certificate came complete with an autographed fingerprint of Escobar at the bottom.
* * *
Gonzalez was further rewarded with what one U.S. official described as "advanced investigative training."
After the fall of Escobar, Washington pressured the Colombian government to go after the Cali cartel. A new police chief had taken the helm in Colombia, Gen. Jose Serrano. He was considered a tough antidrug warrior.
Serrano is credited over the years with ridding the police of 8,000 crooked cops. But even Serrano couldn't afford to let Gonzalez go. Serrano needed him to pursue the Cali drug lords. No one had his infiltration skills.
"The feeling was that if we were going to go after Cali, we had to use Danilo Gonzalez," said Col. Oscar Naranjo, who was Serrano's right-hand man and now heads Colombia's Judicial Police. Naranjo knew Gonzalez well. They had studied together at the police academy. "He knew them better than anyone. He had gone inside their entrails. The information he had was amazing."
Only Gonzalez knew the code names and cell phone numbers of the main cartel bosses. The traffickers trusted him. His unique ability to move in both worlds gave him a power and influence unrivaled within the police. Prefering to stay in the shadows, he was happy to let his chiefs take the public credit for his work.
Dealing with traffickers wasn't Gonzalez's only expertise. He also turned his skills to kidnapping, a favorite fundraising device for Colombia's left-wing guerrilla armies. Once again, Gonzalez was ideally equipped. Through his early leftist activism in the Cauca Valley, he had gotten to know like-minded radicals who - unlike Gonzalez - had gone on to take up arms against the state.
Promoted to a key position as head of intelligence for the police antikidnapping unit, Gonzalez exploited those contacts to negotiate ransoms. As part of his work negotiating the release of kidnap victims, Gonzalez - and some of his superiors - allegedly collected part of the reward money.
He never discussed his work, said his sister, Gladys. She recalled that during occasional visits to his hometown of Buga, Gonzalez seemed withdrawn and obsessed with his job. "I'd hardly see him. I had to move the computer into his room, and I'd bring him coffee. He would lock himself away for days. Sometimes he went off to the hills and came back covered in mud."
Officials at the U.S. Embassy heard stories of reward money ending up in the wrong pockets, but lacked proof to confront officials. On one occasion U.S. Ambassador Myles Frechette raised it with Serrano, the police chief. He says he was brushed off.
But concern about corruption was offset by a number of high profile Colombian police operations that earned Serrano a reputation as the "World's Top Policeman."
In 1996 a largely unknown leftist gang kidnapped Juan Carlos Gaviria, the brother of Colombia's president, Cesar Gaviria. Police successfully secured his release in only three months, without paying a ransom.
"How did they do it, who knows?" said Frechette. "Their speed was really impressive. They clearly had penetration in a lot of places, penetration that made some of us very uncomfortable."
In fact, Gonzalez helped crack the case. Authorities suspected the kidnapping was the work of a little known gang called the "Gegas," according to Naranjo, head of police intelligence at the time. Gonzalez knew all about the Gegas from his left-wing contacts. After locating the group's head, he arranged Gaviria's release.
Also, in January that year a major Cali cartel drug trafficker, Jose Santacruz, escaped from jail, causing deep embarrassment to the Colombian government. Four months later the Cali drug boss died in what officials described as a shootout with police. Police chief Serrano proudly took the credit.
In fact, DEA officials say Santacruz was captured by one of Gonzalez's paramilitary pals, and delivered to the police. He was allegedly executed after being tortured into revealing where he kept his drug money hidden. While the government took the credit, Gonzalez was reportedly allowed to divide the $2-million reward with his paramilitary friends.
But by 1998 Gonzalez's underworld connections were a source of division within the police. The United States was pressing for better results in the war on drugs. The Clinton administration was promoting Plan Colombia, a $1.3-billion all-out effort to wipe about the drug trade. For Congress to go along with that level of spending there had to be zero tolerance for corruption.
Gen. Serrano's rivals within the police also wanted Gonzalez out. Some were outraged by his methods. They spoke in hushed tones about his associations with traffickers and paramilitaries. Agents at the DEA had also opened an investigation targeting Gonzalez and the North Valley Cartel.
A few months later Gonzalez quietly retired.
But, even out of uniform, Gonzalez wielded enormous authority. Active duty policemen continued to call upon his services, as did the drug traffickers.
Pedro Juan Moreno, one of Colombia's most vocal critics of police corruption and a close friend of then presidential candidate Alvaro Uribe, recalls receiving a unexpected visit from Gonzalez. Moreno had filed accusations against Gen. Leonardo Gallego - the head of the Anti-Narcotics Police and a longtime drug war ally of the United States - alleging misuse of funds and corruption.
Gonzalez asked to see Moreno over dinner and tried to persuade him to drop the allegations. "He was very sure of himself," said Moreno. "He was still the king."
* * *
A tall, fresh-faced cop noted for his openness, Col. Naranjo was clearly torn by what he calls Gonzalez's "ambiguity."
"He was a brave man," Naranjo said in a two hour interview. "But he was too weak personally when it came time to decide which world he belonged in."
His sister Gladys speculates that after witnessing so much police corruption, he may have had a hard time figuring out "who were the good guys and who were the bad guys."
Either way, when the net finally began to close in on the North Valley cartel, Gonzalez was caught on the wrong side. By 1999 the cartel was shipping as much as half of the cocaine headed for the United States, in coordination with major Mexican traffickers. An indictment would later accuse the cartel of smuggling more than 1-million pounds of cocaine, worth a staggering $10-billion.
Sensing their days were numbered, the cartel bosses were looking to get out of the business and cash in their assets. So, one by one they approached U.S. law enforcement agents to explore cooperation deals in return for reduced jail time. Mutual suspicion over who would be the next to turn set off a bloody vendetta between the potential snitches in the valley. Hundreds died. Eventually, Gonzalez realized that the time had come to make his own pitch for survival. Early in 2003 he contacted a Colombian fashion photographer in Miami, Baruch Vega, who had worked for years as a U.S. government informant.
Gonzalez offered to mediate the surrender of the entire cartel. "There's a lot of people willing to cooperate with information," he told Vega, who tape-recorded their conversations.
During hours of discussions, Gonzalez admitted to knowing "every drug trafficker, almost without exception," but he insisted he had an explanation. "In one or another form I received information from them," he said.
He claimed that since leaving the police he had dedicated himself to raising cattle and had never been directly involved in drug trafficking. He was willing to meet with U.S. officials and discuss surrender terms. "If there's something that has to be resolved I am willing to do it," he said. "Otherwise I can never live in peace."
But Gonzalez's world was caving in. A new, deeper purge within the police force had removed some of his key allies, including Gallego, the antinarcotics chief.
A number of corrupt prosecutors in the cartel's pay were exposed and fired. Gonzalez had nowhere left to turn for protection. In January, he called Naranjo, his old friend and now Colombia's top drug cop. "He said he was talking to the DEA," Naranjo recalled, "but they were being very tough."
The Justice Department was already putting the finishing touches on an indictment in New York naming Gonzalez an an "enforcer" for the North Valley cartel, accusing him of drug trafficking and money laundering, as well as bribery of government officials, kidnapping, torture and murder.
The week before he was gunned down, his sister Gladys was attending an education conference in Bogota. They sat down for drinks. It was the last time she would see him alive.
He'd never looked so down, she recalls. He was sad and distant. She told him to get out of Colombia.
Gladys figured she'd pick up the newspaper any day and read that her brother had surrendered to the DEA. It wasn't fair, but it was the only way to save himself, she thought.
But Gonzalez never made it to the U.S. Embassy.
On the morning of March 25, he was in his lawyers' office in Bogota arranging the last details of his surrender when he was summoned downstairs.
Someone needed to see him urgently. At the bottom of the stairs he was confronted by a lone gunman who fired several shots.
Before Gonzalez could reach for the pistol in his belt, he was down. The assassin pumped several extra rounds into his prostrate body.
The killer was allegedly another retired police captain, Pedro "Pretty Boy" Pineda, alias "Pispis," according to a police investigation.
A former colleague of Gonzalez in the early 1990s in the Medellin Search Bloc, Pineda had also later gone to work for the cartel.
News of Gonzalez's murder came as no surprise to Naranjo. But who ordered it was harder to say."Everyone killed him," he said.